Ordenan a la policía mantenerse inactiva frente a agresiones en Congreso

RedacciónPor orden judicial la Superintendencia de Operaciones de la Policía de la CABA instruyó a sus efectivos a mantenerse en actitud pasiva frente a las agresiones. Criminal.

La orden de la Superintendencia de Operaciones, que los oyentes de LIBRE EXPRESIÓN podrán escuchar en forma textual, obliga a las fuerzas policiales que deben garantizar la seguridad del Parlamento argentino concurrir a sus tareas   “sin armas letales, con el  gafete identificatorio y con la consigna de mantener pasividad y  quietud frente a las agresiones, sin intervenir o tomar acción” (sic)

Patricia Lopez Vergara,  jueza en el Juzgado N° 6 en lo Contencioso Administrativo de la Capital Federal , intimó a las autoridades a actuar de esta manera.

Jueza López Vergara: “si los atacan, solo miren”

Es la misma que en 2008 fue acusada por sus propios empleados porque  incurría en prácticas abusivas como “sobrecarga cuantitativa de trabajo, maltrato, desigualdad, alta burocratización, arbitrariedad, falta de respeto a los procedimientos instituidos, normativas y reglamentos vigentes, clima de trabajo tenso, constante cambio del personal entre las secretarías”.

La misma que llegó a decirle a una empleada de su juzgado “a vos no te pagan para que pienses”.

Esa es la mirada y la opinión de la magistrada sobre los servidores públicos. Ayer acerca de los judiciales, hoy sobre los integrantes de las fuerzas de seguridad.

Quienes participan en los operativos de seguridad que deben garantizar que la más democrática de las instituciones democráticas pueda sesionar libremente, tienen una orden y una consigna que cumplir: si los matan, jódanse.

No respondan, no se defiendan, aguanten palazos, salivazos, insultos y hasta tiros. Ustedes están para cobertura del poder político y no para defender los derechos ciudadanos o la dignidad de la gente y las instituciones.

Es muy difícil que en estas circunstancias el ciudadano pueda sentirse protegido por las fuerzas de seguridad.

Pero como nunca antes, y siguiendo la sabiduría popular, “la culpa no es del chancho sino del que le da de comer”.

Escuche la directiva recibida…y saque sus propias conclusiones: