Pablo Gignoli, el bandoneonista argentino que muestra la otra cara de París

Su primera migración fue de Córdoba a Buenos Aires, pero cuando una francesa se cruzó en su camino, le siguió los pasos hasta París con su bandoneón a cuestas.

Pablo Gignoli, el bandoneonista argentino que patea las calles parisinas y pulsa la escena local como un residente más, habló con Florencia Cordero en Radio Brisas sobre su dúo musical “Volco & Gignoli”, junto al pianista Sebastián Volco, y el nuevo proyecto que incluye a Fernando Samalea en la batería.

Cuando me preguntan de qué trabajo, muchas veces digo que de argentino. Trato de buscar caminos nuevos, no rompiendo el lenguaje sino aportando cosas propias o que vienen de una nueva generación donde intentamos hacer evolucionar al ‘tanguito'», tiró para arrancar la charla en el programa Un Lugar en el Mundo.

Desenvuelto y reflexivo, Gignoli avanzó con su mirada sobre el tango a través de los tiempos. «Vengo de una generación que surgió en los años 2000, el tango para nosotros fue una música de protesta, reivindicación, de salir de lo cómodo del rock. Nosotros encontramos en el tango una manera de encontrarnos a nosotros mismos. El tango es una música de rebeldía, es una contracultura”.

Gignoli supo ser bandoneonista de La Fernández Fierro y junto a su amigo Sebastián Volco, con quien tocó en varias partes del mundo, lanza un nuevo material con un repertorio jugado. “A veces tocamos milonga, son siete temas que seleccionamos. Como ya tenemos un primer disco de piano y bandoneón queríamos hacer un pasito más, probando cosas pusimos un baterista, y casualmente teníamos el número de Fernando Samalea. Era el baterista ideal por la experiencia y porque era amigo nuestro. Ahora tenemos algunas fechas que son en dúo, pero nos gustaría estar con Fer”, agregó.

Por otro lado, afirmó que “con Volco tenemos buena química, tocamos con los ojos cerrados, sin leer partituras, eso es mucha práctica, trenes juntos. Soy de Córdoba y cuando llegué a Buenos Aires fue con la excusa de aprender a tocar la guitarra y en un momento empezamos a salir juntos a ganarnos el pan a la calle Corrientes. Yo empecé tocando en la calle».

Gignoli vive en París hace nueve años y casi sin darse cuenta la vida lo llevó a ese lugar. “Tengo una hija con una francesa, así que decidimos quedarnos acá. París es una ciudad muy cosmopolita y donde hay un circuito para ejercer mi actividad. También es una buena plataforma para encontrar gente, no fue difícil quedarme acá. Una vez me pusieron como profesor de bandoneón de una escuela y a raíz de ese lugar, años más tarde me llamaron para hacer una gira con un cantante muy conocido de acá, y además es por él que conocí a Fernando. No fue casualidad, yo salí a buscar trabajo”, explicó el bandoneonista.

Además, Pablo contó que “estuve en marzo y abril en Argentina, elegí bien el momento porque toqué varias veces con la Fierro, con un cuarteto que fundamos con un violinista y con Palo Pandolfo. Uno se construye un lugar acá, cuando voy a Argentina me siento un invitado. Sé que ahora tengo que estar acá, tengo una hija pequeña, pero está bueno poder ir y venir».

Y en ese sentido profundizó: «La realidad es que hay que laburar y no perder el tren. París es una ciudad más chica que en Buenos Aires, existe la educación pública, hay muchas cosas públicas, hay gente que no habla francés, que no tiene esta cultura. Escucho decir que los franceses son racistas, depende qué francés, con la cantidad de inmigración que hay no podés decir eso. A mí me trataron bien”.

Por último, manifestó que “trato de no sentirme turista, no me gusta sentirme así. Me reconozco un poco parisino, el otro día fue a votar por primera vez. Hay un tema inspirado en la calle Saint-Denis, es como una especie de Once, el disco siguiente se llama ‘Alimentación general’, habla de la comida y la tapa es un almacén parisino. Si haces una canción, la letra tiene que decir algo, aunque sea oculto. Hay que saber de dónde venís, para saber a dónde vas. El hecho de mostrar lo que uno hace sin miedo es importante, aunque es un camino difícil».

Escuchá la nota con Pablo Gignoli en Un Lugar en el Mundo por Radio Brisas