Por José Luis Ponsico (*) – A partir de la serie «El Reino» la relación entre política y religión toma el centro de la escena y proyecta la figura de este sociólogo que arrastra una historia impactante.

José Luis Ponsico
El 18 de setiembre pasado, «La Nación», en su suplemento «Ideas», el diario fundado por Bartolomé Mitre dedicó tres páginas, a Pablo Semán, 55 años, profesor universitario, graduado en los´ 80 de sociólogo y antropólogo, Universidad de San Martín y miembro del CONICET. Consejo Nacional Investigaciones Ciencia y Técnica.
Hoy, a partir de la serie estrenada por Netflix «El Reino», protagonizada por Diego Peretti, debate abierto sobre cómo la religión influye o no en la Política, docente especializado en temas religiosos, desde el catolicismo clásico a los evangélicos, el caso Pablo Semán, alcanza dimensión distinta. Además por su historia de vida.
Algo que no excluye cuando Pablo también su madre y hermano menor vivieron en Mar del Plata en medio de la tragedia familiar: su tío Gregorio Nachman, director de «La Comedia Marplatense», militancia en «la izquierda» de los´60, resultó secuestrado, junio del 76 y más tarde asesinado. En 1977 vivió, cautiverio, en el «Pozo de Bánfield»..

La cultura popular: un tema que atraviesa a Semán
Nachman casado con Alicia Bodner -su hermana Susana, cuñada del director teatral nacido en Capital Federal, barrio La Paternal- vivía en uno de los edificios del Plan VEA Viviendas Económicas departamentos financiados por el Banco Hipotecario, cuando resultó secuestrado en el invierno trágico de la Mar del Plata del´76.
Pablo tenía 11 años y su hermano Ernesto, hoy prestigioso periodista, ex Página 12, radicado en Nueva York, cuatro años menos. Ambos volvieron a la Capital Federal y fueron alumnos de la UBA Universidad de Buenos Aires en los 80. El mayor, investigador nato, sobre temas de la denominada «cultura popular» se dedicó a estudiar. Siempre.
En el orden personal, el cronista autor de éstas líneas conoció accidentalmente el drama enunciado por ser vecino de la familia Nachman, 1973/76. «A Pablito, virtualmente, lo conocí de potrillo». sería la reflexión en charla de amigos. Hoy, destacado sociólogo y antropólogo, académico en la Universidad de San Martín.
Tiene varios libros publicados sobre «Religión y cultura popular». Vivió cinco años en la zona oeste del conurbano, «Barrio Aurora», en Moreno, para convivir con habitantes que profesan Fe católica y estudioso, asimismo, los evangélicos. «Antes, ya graduado vivía cerca del Abasto, Almagro, Capital Federal. No crecía en lo mío en los´80» comentó alguna vez.

«El Reino» explora temas que ocuparon a Oablo Semán
En la historia de vida, la suya, no faltan otros datos de la tragedia de los´70: Pablo hijo de Elías Semán, secuestrado agosto del 78 fuerzas represivas de la Armada a cargo del genocida Almirante Emilio Eduardo Massera, junto a una veintena de militantes de Vanguardia Comunista, corriente del Partido Comunista Maoista. Todos asesinados.
Una historia de vida, militantes políticos de izquierda con hijos universitarios. Hoy, profesionales relevantes. Pablo prestigioso investigador del organismo madre, cuyo título original dice: «Doctor en Antropología Social de la UBA». De consulta en distintos Medios especializados.
Estudioso de las religiones más variadas y la inserción en la acción Política. Se radicó cinco años en un barrio del conurbano para «investigar conductas, comportamientos, dramas, desocupación, pobreza, las creencias religiosas» como lo explica.
El avance de los evangélicos, una de sus Tesis más conocidas. «En el mundo evangélico hay líderes y jerarquías fluidas, quizá informales y combinan la pro-actividad individual y la contención comunitaria», dijo en algunas de sus intervenciones periodísticas. Pablo también vivió en Córdoba, donde estuvo radicado su padre Elías Semán.

Su cercanía con Gregorio Nachman lo ubica en Mar del Plata en tiempos difíciles
En la extensa nota que publicó «La Nación», Pablo actualiza: «Uno va por el Gran Buenos Aires, el gran Rosario, el gran Córdoba, algo que recorrí más de una vez y el crecimiento de los evangélicos no tiene techo. A expensas de la religión católica que desde los´60 bajó en el mundo un 30 por ciento y preocupa al Papa en el Vaticano» ,dice.
En la previa clásica con el editor estuvo la otra cita inolvidable con los Semán, todos sabios y prudentes. Va de suyo: «Con Ernesto nos reencontramos en la Constituyente Santa Fe, invierno del´94. Ernesto para «Página 12″ con la colega ascendente María O´Donnell. Tuvo un gesto conmigo: delante de varios colegas, pensamientos políticos distintos», avisé.
Ernesto Semán, concluyó uno de los tantos debates entre periodistas, luego del impacto de los Juicios a las Juntas y entre lo que venía por «Memoria, Verdad y Justicia», Gregorio en el «Pozo de Bánfield» y Elías directamente asesinado, cuando aquella vez, aquél niño que vivió en el depto. vecino de la calle Larrea 3183, 7mo. piso, dijo: «José Luis en el´76 en Mar del Plata arriesgó su vida por Amílcar González, secretario general del Sindicato de Prensa, secuestrado y por mí tío Gregorio Nachman, su vecino, ambos militantes con compromiso. González sobrevivió, mi tío Gregorio resultó asesinado», recuerdo imposible de obviar.
Vaya la admiración al cabo de 45 años para los Semán y los Nachman, que construyeron una historia de vida que podría ser llevada también a Netflix como «El Reino» que escudriñó el notable Pablito. Un baluarte de la cultura popular.
(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión, Mundo Amateur y La City.com.ar


