Pacha Cantón: un argentino que le da la razón a Pepe

En Argentina aseguran que el empresario Pacha Cantón, que vive en Carmelo, fue el que arrojó un cordero faenado a la piscina de Federico Álvarez Castillo y Lara Bernasconi. 

El nombre del empresario argentino Eduardo «Pacha» Cantón comenzó a circular a mediados de 2018 porque Ernesto Clarens, el financista de Néstor Kirchner, había desembarcado 19 veces en Puerto Camacho, lugar que gestionó él entre 2011 y 2012. Hoy vuelve a ser noticia, esta vez relacionado con el escándalo ocurrido en la casa del empresario Federico Álvarez Castillo y la modelo Lara Bernasconi en José Ignacio, donde un cordero cayó de un helicóptero directo a la piscina. El episodio fue registrado por la pareja.

«Pacha» Cantón llegó a Carmelo en 1985 y cinco años después comenzó a trabajar en su proyecto Cantón Estate, que según su página web «no es solo un emprendimiento inmobiliario», sino «una filosofía de vida».

En un principio construyó su casa y el «Aeropuerto Internacional de Carmelo», que hace cuatro años pasó a ser nacional. En 1993 se inauguró el Club de Campo El Faro, donde Clarens se alojaba al llegar a Uruguay.

Además de Puerto Camacho y El Faro, Cantón es propietario de «La Toscanita», una zona de casas con viñedos al estilo de La Toscana italiana, un complejo de 20 chacras llamado «Tierra de caballos» y «Pinares del hotel», ubicado alrededor del Carmelo Resort y Spa. Todos esos emprendimientos componen el Cantón Estate. Además, «Pacha» Cantón tiene dos helipuertos en Uruguay.

Cantón es conocido por haber estado vinculado al exbanquero Marcos Gastaldi y a Alejandro Gravier, marido de la modelo Valeria Mazza, con quienes llevó a cabo varios proyectos inmobiliarios. En el caso de los negocios con Gravier, estos terminaron «con acusaciones cruzadas y reclamos de varios millones», según publicó el diario Clarín.

Por su parte el empresario argentino Federico Álvarez Castillo hizo sus descargos en las redes sociales. «En virtud al video que está circulando en las redes sociales, quiero repudiar este hecho de vandalismo del cual fuimos víctimas mi familia y yo», arranca el comunicado.

A continuación, el empresario textil escribió que querían «aclarar que al momento del hecho nos encontrábamos dentro del hogar cuando sentimos un fuerte ruido en el jardín». Luego, el texto continúa: «Al salir percibimos el acto aberrante que nos llevó a un gran desconcierto por una broma de muy mal gusto».

«Por tal motivo repudiamos este tipo de acciones y estamos trabajando para que se esclarezca de inmediato esta situación», concluye el texto del dueño de Etiqueta Negra.

El episodio del lanzamiento del animal desde un helicóptero se dio a conocer desde ayer en redes sociales, y despertó el repudio de varios usuarios. En un primer momento se hablaba de un cerdo, e incluso se desconocía si el animal había sido arrojado con vida, pero más adelante, con un análisis más detallado de la imagen se vio que el animal que caía era un cordero faenado.

En las imágenes del impactante video, tomadas desde algún lugar del interior de la casa, se puede ver cómo desde el helicóptero sale el animal y cae con fuerte impacto dentro de la piscina ubicada en el patio de la casa del empresario.

Un antecedente inquietante

De estar relacionado con el lanzamiento del cerdo (cordero, de acuerdo al empresario Federico Álvarez Castillo), este no sería el primer escándalo en el que estaría involucrado Cantón. En febrero de 2012 con su yate privado embistió a una canoa en el Delta de San Fernando , en la que viajaban una familia de cuatro personas, una mujer de 26 años y una niña de dos años murieron por el impacto. El yate del multimillonario partió la barca al medio, en una zona en la que no debería estar navegando la gran embarcación.

De acuerdo al diario uruguayo El País, días después del accidente, el empresario escribió una carta a sus amigos en la que dio su versión del hecho. Contó que pese a su falta de experiencia, brindó asistencia a la familia afectada y las trasladó al hospital más cercano. Afirmó haber sentido «que la señora se murió en mis brazos al llegar» y que se encargó de llevar a la niña al «mejor lugar posible en Buenos Aires» para que recibiera asistencia.

«Venía por el canal de la Serna rumbo a Carmelo, adelante mío un esquiador cayó, al venir atrás tuve que optar por llevarlo por delante con mi lancha o virar hacia la margen derecha. Lamentablemente en la maniobra me encontré con una barcaza con 4 mujeres y una beba, al llevarlas por delante herí de gravedad a la conductora. No dudé un instante en arrojarme al agua, la agarré, nadé con ella hasta mi lancha, la subí a la misma con ayuda», relató.

La familia de las fallecidas acusó a los tripulantes del yate de «no haberse mojado ni un dedo». «Miraban desde lejos y en ningún momento intentaron colaborar. Nunca quisieron reconocer su culpabilidad e intentaron escaparse, pero por suerte los detuvieron a tiempo», afirmaron en su momento a La Nación.