Papelón eterno: la AFA se quedó sin técnico y tal vez sin Río 2016

(Redacción)No importa si a los amantes del fútbol les gusta Martino y su estilo. Ni siquiera los resultados conseguidos. Lo verdaderamente grave es esta implosión de la AFA moribunda.

El fútbol argentino no tiene una buena noticia desde hace mucho tiempo. Si nos dejásemos llevar por el humor negro diríamos que la última nueva esperanzadora fue la muerte de Don Julio Grondona, que abría la puerta al fin de una era de corrupción y personalismo que devolvía una imagen ajada y putrefacta de la gran pasión argentina. Y ahora parece que no era tan así..

Todo lo que siguió al final de la era Grondona fue un bochorno. Aquellas elecciones impresentables, las peleas y divisiones, los cheques sin fondo, las financieras truchas, los negocios por abajo de la mesa con funcionarios del gobierno, la explosión de los barrabravas, las muertes en canchas sin la menor medida de seguridad, la «AFA paralela» de Tinelli y Cía, el «mandato» sin legitimidad de Segura, la FIFA, la CONMEBOL, la jueza Servini de Cubría, los «veedores» locales y los internacionales, Maradona dudando entre ligar algo o atender a sus resentimientos…

Demasiado para un fútbol que pese a todo sigue siendo uno de los más poderosos del mundo.

Se fue Martino, como se fue Messi…como se van yendo todos.

La pregunta es…¿de dónde se van?. Y la respuesta asusta: de ningún lado.

De la AFA no, porque la AFA no existe; es una ilusión óptica en camino a convertirse en una realidad tan virtual como la que supo dibujar el inolvidable Don Julio. Plagada de intereses personales y negocios, triste escalón para el sueño de poder de alguien.

El Tata no deja un gran recuerdo; todo a su paso fue tibieza, dudas y ganas de no pisar ningún callo. Hasta su portazo suena mucho más «cuidado» que el del Coco Basile o el de Marcelo Bielsa, capaces de gritar a los cuatro vientos que no estaban dispuestos a ser cómplices de la tiranía de los jugadores apoyada en la complicidad de dirigentes que estaban en otra cosa.

Ni siquiera la tranquila dignidad de Sabella, limitándose a cumplir la palabra empeñada.

Y tal vez esa tibieza sea más desilusionante que los resultados futboleros; que para unos serán buenos y para otros insuficientes.

¿Habrá que barajar y dar de nuevo?. Si…y no.

, en la medida en que se quiera realmente comenzar a caminar un camino distinto, profesional y moderno.

No, si ese cambio va a encarnar en los mismos que chocaron uno de los negocios más rentables del mundo, sostenido por una selección de las más exitosas del siglo.

Demasiado para creer que ahora son capaces de generar algo distinto.