Para los chicos el desfile militar fue un momento feliz

El paso de tanques, caballos, aviones y helicópteros fueron los más esperados y celebrados por los chicos, muy lejos de los resquemores del pasado, la ideología y el prejuicio de los mayores.

Alan, en brazos de su madre, no salía de su asombro al ver la formación de los comandos de la compañía 601 del Ejército Argentino.

Los efectivos llevaban traje de combate, boina negra, enmascaramiento y camuflaje, que a la ingenua mirada de un niño pueden parecer un maquillaje verde y negro en el rostro y un montón de pasto falso adherido a la ropa.

Romina, su madre, comentó a Télam que su marido es gendarme pero que hoy no participó del desfile porque se encuentra en el puerto de Mar del Plata.

Alan, Romina y otros cientos de personas permanecían parados en uno de los dos bulevares de Libertador, a pocos metros del Monumento de los Españoles.

Del otro lado de la avenida y de las vallas blancas, desde un grupo que había llegado bien temprano para conseguir un lugar privilegiado para disfrutar del desfile, una mujer se quejó ante un agente de tránsito que intentaba organizar al público.

«Nos dicen que van a pasar por acá, no pasaron y los chicos se quedaron esperando y no vieron nada», se lamentó.

Cuando aviones y helicópteros surcaron el cielo, grandes y chicos agitaron sus banderas argentinas con la esperanza de ser vistos por los pilotos.

Luego, llegó el turno de los vehículos de combate: «De un tiro, ese tanque te saca de la faz de la tierra», dijo Ignacio, de 12 años, a su hermano menor, al ver uno de los modelos del Tanque Argentino Mediano (TAM) de la Armada que con sus dos toneladas y media, hacía vibrar el asfalto de la avenida mientras avanzaba.

La Prefectura, por su parte, exhibió varias de sus embarcaciones, pero lo que más llamó la atención del público fueron los tanques blancos de buceo profundo que utilizan los buzos tácticos de esta fuerza.

«Para el día del niño comprame dos de esos», dijo Ignacio, uno de los más locuaces en ese sector del desfile, a su padre, quien respondió con sorna: «Sí, uno blanco y uno negro».

Pero, sin duda, el momento más emotivo del desfile fue el paso de los ex combatientes de Malvinas, a quienes el público aplaudió sin cesar durante largo rato.