«Pepe, rompé»: una obra para el Guinness del dislate

Primero fue la elección del tiempo para iniciarla -en las puertas del receso invernal-, luego la demora inexplicable en el avance y ahora, ya en plena primavera, la necesidad de romperla ante los vicios de construcción.

Carlos Fernando Arroyo la presentó como «una cara nueva para la peatonal» aunque en realidad solo se trataba de los cruces peatonales que poco agregaban al paisaje urbano bastante deteriorado del sector.

Sobre la marcha debieron realizarse modificaciones al proyecto original ya que la colocación de pilotes de seguridad amenazaba con entorpecer el ingreso de ambulancias, camiones de bomberos o patrulleros, algo que insólitamente no había sido tenido en cuenta.

Además la fecha elegida para iniciar la obra generó no pocas controversias: la inminencia de las vacaciones de invierno hacían aconsejable demorarlo al menos diez días, aunque ni siquiera los comerciantes lograron ponerse de acuerdo. Por el sistema elegido -de a dos cruces por vez- perjudicaba a algunos más que a otros y los que quedaban para el final, en los cruces de Córdoba y San Luis, bregaron por no retrasar el inicio; conociendo la mora y dejadez municipal mucho temieron que a ellos los agarrase en cercanía de la temporada estival.

Pero nadie contaba con que graves vicios de construcción obligasen a destruir lo ya terminado como ocurre ahora con el cruce de la calle San Luis con la peatonal, lugar que ya lleva casi un mes clausurado y ahora deberá ser devuelto a fojas cero.

¿Impericia?, ¿dejadez?, es posible. Lo que no está en modo alguno ausente es la falta de control municipal sobre la calidad del trabajo encomendado, lo que una vez más nos remite a una pregunta que desde hace décadas nos hacemos los marplatenses: ¿para qué nos sirve el municipio?.

Con respecto a los mayores costos que todo este movimiento generará, una comunicación oficial asegura que «el costo está cubierto a cargo empresa» lo que merece un análisis para ver que no se inflaron ni se inflarán las facturas, otro clásico en este tipo de cuestiones. Aunque lo que seguramente ocurrirá será un mayor impacto negativo sobre la actividad de los comerciantes afectados por la cercanía y los inconvenientes de estas obras tan demoradas como mal planificadas.

Una situación inexplicable, otro fracaso que solamente padecerán los particulares damnificados y una fundada duda acerca de la calidad de los materiales y la construcción de los cruces ya habilitados. Lo que solo podrá resolverse en el tiempo…

Y todo bajo el irónico paraguas del #HaciendoJuntos. ¡¡¡Pepe…rompé!!!