Perroni: por tercera vez Ritondo le vendió “pescado podrido” a Vidal

Por Adrián FreijoMatxkin era Klodzick, Bressi era Matzkin, Perroni es Bressi y todos son parte del eje Ritondo-Granados. La pregunta es: ¿quién es María Eugenia Vidal en esta historia?.

Pablo Bressi fue cuestionado desde el mismo momento de su designación. Su vinculación con el anterior jefe Hugo Matzkin, con quien seguía reuniéndose en las oficinas que la dupla Ritondo-Granados le pusieron en la CABA tras su pase a retiro, dio pie a una idea de continuidad que más que con las líneas directrices tenía que ver con los negocios turbios en los que la fuerza había llegado al máximo de su “compromiso”.}

Sin embargo ni los embates de Elisa Carrió, que lo vinculaba con el narcotráfico en la provincia, lograron convencer a María Eugenia Vidal de sacarse de encima al cuestionado funcionario. La defensa de Ritondo y la falta de personalidad de la gobernadora cuando de esta pelea tan especial se trata, fueron haciendo pasar el tiempo mientras se seleccionaba al sucesor y se acomodaban -en las interminable reuniones de Ezeiza- un nuevo gerenciamiento para cada uno de los negocios.

Y entonces lo que podía parecer una caída en desgracia -como en su momento ocurriese con Matzkin- es solo un lavado de cara para que otro “buen muchacho” entre en escena.

Fabián Perroni, el nuevo jefe policial, es parte del mismo armado que parece querer ser combatido en el discurso de Vidal y que sin embargo no es otra cosa que un montaje que Ritondo y su gente han armado en la nariz de la mandataria para no dejar que vea la verdad y, seguramente sin quererlo, se convierta en cómplice y tapadera de todas las corrupciones.

Había sido designado titular de la Jefatura Departamental de Mar del Plata en 2012 y se encargó de reorganizar las comisarías para que quedasen liberados los accesos a la ciudad por el norte y por el sur, lo que su inmediato sucesor Negretti utilizó -como lo había hecho en el Gran Buenos Aires- para dar rienda a suelta al negocio del narcotráfico y a la salida “sin inconvenientes” de los automotores robados en la ciudad.

El ahora jefe de la fuerza más numerosa del país, tiene uno de los  patrimonios más altos de los declarados por los jefes bonaerenses: declara bienes por $ 1.051.659, siendo el cuarto jefe policial más rico de la cúpula. Entre otras cosas, posee una propiedad en la ciudad de La Plata por $ 444.620, un auto de $ 199.500 y ahorros en el colchón por $ 300 mil. Cobra un salario de $ 37.230.

Y así como nadie podía negar que Matzkin era parte de la “maldita policía” de Klodzyck y que Bressi era la continuidad del “gordo”, nadie puede creer seriamente que Perroni signifique cambio alguno en la negra historia de La Bonaerense.

Pero lo que si todos comienzan a preguntarse es que mágica influencia tiene Cristian Ritondo sobre la gobernadora, para conseguir que por tercera vez apueste a la continuidad de lo peor de la policía provincial, poniendo a resguardo sus más putrefactos negocios.

Seguramente esta noche en el trillado restaurante de Ezeiza los protagonistas de esta inmunda historia volverán a brindar por otro éxito que asegura el manejo de la droga, la piratería del asfalto, los secuestros extorsivos y otros “delitos menores”.

Mientras comienzan a crecer las dudas acerca de si la etérea mandataria es un comensal más o apenas el pato de la boda.

Porque como dirían en el barrio...”no se puede ser tan gil”.