Piden embargo al HCD por deudas generadas en tiempos de Arroyo

La abogada Carolina Morteo, interviniente en la demanda iniciada por el ex intendente contra el Concejo por un supuesto conflicto de poderes, pide embargar las cuentas del mismo para cobrar sus honorarios.

Parece que los desmanes conceptuales de Zorro Uno seguirán costando miles de pesos a los atribulados contribuyentes aún por mucho tiempo. No contento con reclamar sus vacaciones no gozadas el ex intendente dejó tras de si una estela de juicios perdidos, deudas y otros compromisos que día a día aterrizan en la Tesorería municipal o, como ocurre en este caso, en la presidencia del propio Concejo Deliberante.

Cuando se generó el conflicto por las bonificaciones docentes, llevado adelante caprichosamente por Carlos Arroyo y su ladero Hernán «Pato Criollo» Mourelle, recientemente solucionado por su sucesor, el levantisco intendente pretendió de manera insólita que el cuerpo deliberativo no tenía facultades para dictar una ordenanza que destrabase la cuestión y resolvió por lo tanto demandar ante la Suprema Corte bonaerense la existencia de un teórico conflicto de poderes.

¿Resultado?…las bonificaciones recuperaron su histórica vigencia y el Concejo deberá hacerse cargo del pago de honorarios a los profesionales intervinientes.

Tal es el caso de la abogada marplatense Carolina Ema Morteo a quien el tribunal fijó una retribución por su trabajo profesional de $ 130.800 (Acuerdo SCBA 3392/20 Y 3372/20) la que al día de la fecha aún no ha sido abonada. Ello la impulsó a realizar una presentación solicitando se trabe embargo sobre las cuentas del cuerpo deliberativo y se ordene el pago de la deuda que se tiene con ella por su trabajo profesional.

Los honorarios fueron regulados con fecha 14/12/2020 y con cédula de notificación cursada y notificada al mismo con fecha 23/12/2020. Sin embargo, y hasta el momento, ni noticias.

Habrá que ver si desde la presidencia del HCD se dispone el pago -evitando de esa forma el encarecimiento de un proceso que ya tiene sentencia firme- y se da por terminado el enojoso incidente.

Lo que parece que aún continuará por un largo tiempo es el aterrizaje en las arcas comunales de las deudas dejadas por el desmanejo y la falta de criterio de un intendente para el olvido.

Caro…pero el peor.