«Poliladron»: de jugar en la vereda a subirse al ring

RedacciónUn presidiario y un policía animarán este sábado el combate central de la velada boxística que se transmitirá por las pantallas de Canal 9. Un homenaje al morbo y a la confusión.

 

Este sábado en el Club Morón se realizará un encuentro boxístico organizado por «Chino Maidana Producciones» y fiscalizado por la Federación Argentina de Box que será transmitido por el programa KnocKout9 (Canal 9)

Se disputaran cuatro  combates, siendo la pelea estelar la que animará Martin Segundo Jara, alias ”El Renacido” enfrentando a Julián Isaías Gómez alias “El Diamante”.

Los nombres de las «estrellas» de la noche boxística no dicen mucho, pero si lo hacen las circunstancias que rodean a los contendientes.

Porque Jara está privado de la libertad, alojado en Unidad Carcelaria 48 de San Martín, acusado del delito de hurto, robo agravado por el uso de arma en tres ocasiones, lesiones leves reiteradas calcificadas y otros, lo que no parece ser un impedimento para continuar adelante con su carrera deportiva.

Y lo que agrega singularidad a la velada boxística es que su rival Julián Isaías Gómez es oficial subayudante de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y presta servicio  en el Destacamento Policía Islas de la zona del Tigre.

Es decir que el viejo y querido juego de los «poliladron» (policías y ladrones), tan común en la niñez de aquella Argentina que aún marcaba diferencias entre unos y otros, se hará carne arriba del cuadrilátero cuando el preso y el poli crucen sus guantes.

Jara llegará al estadio en un móvil  de transporte del Servicio Penitenciario Bonaerense. Tal vez lejos de las limusinas que suelen acarrear a los Tyson o a los Mayweather, pero por cierto adecuado a los antecedentes del aspirante a la gloria.

Gómez, por supuesto, arribará en un patrullero…siempre y cuando no se quede sin nafta antes de llegar al estadio.

Lo que no está muy claro son las reglas: mientras el INADI obliga al policía a tener que dar la voz de alto y tirar dos trompadas al aire antes de intentar golpear su rival, Jara está autorizado para, en caso de recibir un puñetazo, denunciar al adversario por apremios ilegales. Los tres jurados, representantes de La Cámpora, procederán a esposar inmediatamente al agente del orden que en esas condiciones deberá continuar con la pelea.

Además desde Justicia Legítima se anunció que por cada round concluido, la condena de Jara se disminuirá en un año. Y si al terminar el combate ha acumulado más años de los que prevea la pena máxima por los delitos cometidos, se le extenderá un Certificado Solidario de Impunidad que le permitirá seguir delinquiendo por el tiempo que tenga de crédito.

Bromas aparte, un morbo innecesario y otra muestra de la claudicante institucionalidad que hoy vive la Argentina. Un bochorno que, con un poco de sentido de la responsabilidad, bien podría haber sido evitado.