Que la avivada «familiar» no afecte a los trabajadores

Por Adrián FreijoAlgunas declaraciones en el enorno del nuevo intendente parecen indicar cierto grado de confusión con respecto a la revisión de designaciones de personal. Cuidado.

«No vamos a regalar metros y metros de granza para que los amantes y las novias y los familiares queden en planta permanente de la municipalidad”, sentenció Alejandro Rabinovich, hombre clave en el entorno del futuro jefe comunal y a quien se señala cumpliendo a partir del 10 de diciembre funciones de coordinación de todo el gabinete. Y más allá de cualquier consideración, no cabe duda que al festival de designaciones llevado adelante por Carlos Fernando Arroyo en beneficio de su entorno hay que ponerle algún coto y evitar que semejante «avivada» pueda salirse con la suya,

“Si es necesario iniciar acciones legales por incumplimiento de deberes, iniciaremos acciones legales», aseguró Rabinovich, sosteniéndose en la ley de responsabilidad fiscal, que limita los nombramientos en los últimos seis meses de gestión, y a la que el municipio adhirió. La intención es entonces, retrotraer el estado de la planta permanente al 1 de julio.

Pero existe una cuestión que no puede ser soslayada por quienes asumirán la administración, ya que ignorarla sería cometer un acto de injusticia, una ilegalidad y caer además en la trampa tendida por el intendente saliente para maquillar su maniobra de nepotismo.

El 4 de febrero de este año, en el contexto de la resolución de uno de los tantos conflictos gremiales generados en el municipio por las actitudes caprichosas de Arroyo, se firmó en el despacho principal de la comuna  un acta acuerdo por el cual se reconocía una recomposición salarial de los trabajadores, se fijaba fecha para la apertura de la nueva ronda paritaria y la reanudación del trabajo de la Junta de Reencasillamiento.

Allí quedó también acordado el pase a planta permanente a partir del 1° de enero de este año del personal temporario que al 31 de diciembre de 2018 hubiese cimplido con uno o más años de antigüedad, de acuerdo a lo establecido en la Ley 14656 de Relaciones Laborales y Negociación Colectiva de los Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires. Claramente se trataba de hacer cumplir una ley vigente, algo que debió incluirse en el acta -como si desconocer o aceptar su aplicación fuese optativo- ante la reiterada costumbre del jefe comunal de interpretar la legislación a su antojo.

Y como además siempre lo movió la compulsión para mostrarse como amo y señor de las personas y dueño de los derechos ajenos, el intendente no solo demoró el cumplimiento de lo acordado sino que cuando firmó el decreto correspondiente dejó fuera de él a un número caprichoso de agentes municipales que, tras el correspondiente reclamo del sindicato, recién fue incorporado en las últimas horas. Lo que formalmente los pone en un mismo plano temporal a los manejos irregulares con los que se ascendió o se pasó a planta permanente a funcionarios, parientes y allegados de Arroyo en clara violación de lo que se había aceptado cuando se aprobó y se firmó a ley de responsabilidad fiscal.

Pero no es lo mismo: mientras los beneficiados por la angurria del intendente lo fueron en flagrante violación de la ley, los trabajadores ahora incorporados a la planta solo fueron reconocidos en un derecho amparado por la ley y luego de superar, en muchos casos largamente, el año de prestación de servicios.

Por eso la luz de alarma ante las declaraciones de Rabinovich, al que asiste toda la razón en cuanto revisar los desmanes del antecesor de Guillermo Montenegro. Pero deberá tenerse mucho cuidado en  no actuar al voleo y hacer que como tantas veces paguen justos por pecadores.

Para evitar un acto injusto y también el generar en el inicio de la gestión un problema que rompa el marco de buena voluntad que desde todos los sectores parece primar frente al nuevo tiempo.

Los vagos y acomodados, afuera; los trabajadores con derechos adquiridos, por fin, amparados por la ley y por los funcionarios. Como debe ser…