¿Y si alguien gestiona los subsidios en vez de subir el boleto?

Por Adrián FreijoLa pretensión de aumentar el precio del boleto podría zanjarse si las dos grandes mayorías locales se ponen de acuerdo y se deciden a trabajar por el conjunto.

 

General Pueyrredón tiene una situación de privilegio en la interlocución con los poderes centrales que pocos distritos de la provincia pueden mostrar: una integrante de la primera línea del gobierno nacional, Fernanda Raverta, y un intendente de diálogo fluido y directo con el propio presidente Alberto Fernández.

Sin embargo ese poder de fuego no parece tener su contrapartida en la realidad; y la cuestión del transporte urbano de pasajeros es todo un ejemplo: el nivel de subsidios que recibe el sistema en nuestro partido es considerablemente menor al que se adjudica al servicio en el Gran Buenos Aires, lo que permite que en aquellos lugares el costo del boleto sea porcentualmente  inferior al que se aplica acá y que ahora pretende ser incrementado sensiblemente.

Tal vez exista una intencionalidad política para perjudicar a Mar del Plata y Batán por el color de la alianza que aquí gobierna. O quizás haya algún «teléfono descompuesto» entre los dos principales referentes partidarios que de otra manera no deberían tener inconvenientes en lograr de las autoridades nacionales un ajuste al sistema de subsidios que hiciese innecesario incrementar el valor del viaje en colectivo.

¿Sería posible?…claro que si; en el conurbano no se ha planteado incremento alguno y sin embargo el sistema sigue funcionando. Ocurre que allí el subsidio cubre la rentabilidad mínima de las empresas; y ello es así…por que alguien lo gestionó.

En las próximas horas el Concejo Deliberante deberá aprobar o rechazar el incremento. Tal vez el camino correcto fuese dejar la cuestión en manos del Ejecutivo comunal e instar a un trabajo conjunto con la titular del ANSES para conseguir ese incremento en el subsidio que evitaría hacer caer el costo de la crisis sobre las espaldas de la gente.

No hacerlo hace sospechar que nuevamente se pone por delante la pequeña especulación electoral frente al mucho más voluminoso interés público. Aunque todo después se pretenda disfrazar de discusiones airadas o falsas sonrisas complacientes según el momento y la conveniencia.

Y ya que «la única verdad es la realidad» nos gustaría avisar a los protagonistas que «si,se puede».

Para que nadie se enoje…