¿Quiénes son los personajes invisibles del caso Nisman?

Nadie los vio y nadie los quiere ver. Pero hubo presencias en las horas anteriores y posteriores a la muerte del fiscal que deberían aclarar circunstancias que son fundamentales.

Apenas tres días después de la muerte violenta de Alberto Nisman, se habló de un vecino chino de su mismo piso que podía pasar a su departamento a través del conducto del aire acondicionado. Pero en realidad su vecino no era chino sino japonés; se llama Toshiro Shiva y es directivo de la empresa NEC, que se dedica a la tecnología de comunicaciones. El sábado anterior a la muerte de Nisman, cuando éste despachó a su custodia policial, Shiva fue a llevar al aeropuerto de Ezeiza a su mujer, que viajó por un tiempo a Tokio, su tierra natal. Cuando fue llamado a declarar, no tuvo ningún inconveniente en hacerlo pero resulta muy raro que la fiscalía a cargo de Viviana Fein nunca informara sobre el vecino del fiscal y da la casualidad que el directivo de NEC declaró que su esposa, antes de irse a Japón el martes anterior al domingo fatal, vio a dos hombres que trabajaban en el conducto del aire acondicionado que une a los dos departamentos y por el que se puede acceder a uno u otro en forma indistinta.

También la noche de la muerte de Nisman se vio a un hombre salir del edificio con varias valijas en sus manos. Las versiones se dispararon desde ese momento -el citado formaba parte de la gran cantidad de personas que llegaron al lugar con Berni primero, el juz después y la fiscal Feín por último- sin que nadie hasta el momento haya atinado a explicar de quien se trata, que hacía y sobre todo que retiraba del departamento en esos bultos.

El cerrajero dijo una cosa y en el expediente figura otra diametralmente opuesta, la testigo forzada insiste que no cambió su testimonio y sin embargo la fiscal sostiene lo contrario., los custodios no coinciden ni en horas ni en circunstancias, los médicos no saben si abrieron o no abrieron la puerta del baño, la autopsia ubicó el disparo mortal detrás de la oreja y luego por arriba de la misma.

Para Cristina un día fue suicidio y al otro asesinato.

Demasiadas dudas, demasiados fantasmas, demasiadas cosas que no coinciden en el relato de los protagonistas y en lo que está escrito en el expediente.

¿Fantasmas?, ¿mentiras?, ¿torpezas?, o la clara intención de direccionar la pesquisa hacia un final aceptable para el gobierno.

O para los asesinos….que ojalá no estén vinculados.