REDES VACÍAS, BOLSILLOS LLENOS

La llegada de Liberman y Belarmini a Pesca supondrá un duro golpe para la industria local en el que mucho tendrán que ver empresarios marplatenses que ponen por delante sus intereses personales.

Carlos Liberman, que asumirá como Subsecretario de pesca del gobierno de Alberto Fernández con el aval de Cristina, es un hombre de La Cámpora, Secretario de Pesca de la provincia de Santa Cruz y ha sido un reiterado representante de esa provincia ante el Consejo Federal Pesquero. Como sosteníamos en una nota de este portal (Ver: Un tiro de gracia para la industria pesquera local )desde esa posición acompañó todas las políticas pesqueras del gobierno saliente que instrumentó el representante del Poder Ejecutivo ante ese cuerpo Oscar Fortunato, un hombre que representa los intereses del Consejo Empresario conformado por tres empresas de Mar del Plata: Moscuzza, Solimeno y Valastro.

Por su parte Lisandro Belarmini , sobrino de José Moscuzza y también camporista, sería el representante de la provincia de Buenos Aires ante el referido Consejo Federal.

Este grupo empresario representado por Fortunato ha llevado adelante una política en favor de la utilización de buques congeladores que procesan a bordo con muy poco personal, reduciendo los procesamientos en tierra que realizan los buques fresqueros que desembarcan las materias primas en Mar del Plata, lo que produce una gran desocupación en la ciudad.

Esta actitud fue aprovechada por Liberman para llevar la descarga de los fresqueros hacia su provincia, multiplicando el volumen del trabajo en tierra y las fuentes de trabajo local. Mientras en Mar del Plata el desempleo del sector se ha convertido en un verdadero drama, en Santa cruz la generación de empleo ha batido todos los récords en el período que va de 2015 a la actualidad; y la tendencia crece con las expectativas que buscan procesar en este año 8.000 t., de materia prima.

Paralelo a ello estas empresas marplatenses han reducido el número de buques destinados a la
captura de merluza para afectarlos a la captura de langostino en el sur, incrementando aún
más la desocupación a la vez que se ha precarizado el trabajo, generándose un porcentaje alarmante de trabajo en negro. Un gremio como el Sindicato de Obreros de la Industria del
Pescado (SOIP) que en la década del 90 tenía unos 7.500 afiliados, hoy escasamente llega a los
2.500.

El tándem de los camporistas Liberman y Belarmini, hace pensar en una profundización de las
políticas que se llevan a cabo desde hace décadas, en perjuicio de Mar del Plata, pero también
de la actividad en general en toda la Patagonia, ya que en estos tiempos de participación de
Liberman en el Consejo Federal se redujo el agregado de valor a los productos exportados y
como consecuencia de ello la industrialización y trabajo en tierra.

Si las autoridades locales y nuestros representantes legislativos no toman conciencia de la gravedad de los hechos y actúan en consecuencia, la crisis pesquera marplatense se convertirá en terminal y miles de personas quedarán a la deriva agravando la situación social que nos coloca a la cabeza de todos los índices negativos en el país.

Nadie puede hacerse el distraído, ni por razones de pertenencia política ni por mezquinos intereses empresarios personales. Nadie.

A buen entendedor…