River ya perdió 10 puntos como local con rivales «chicos»

Por José Luis Ponsico (*) – De la última conferencia de prensa de Marcelo Gallardo la primera conclusión que el «Muñeco» apuntó a que debe «reinventarse» como técnico otra vez. 

José L. Ponsico

De la última conferencia de prensa de Marcelo Gallardo la primera conclusión que el popular «Muñeco», sin decirlo,apuntó a que debe «reinventarse» como técnico de River por cuarta vez. Después de la «gloria» alcanzada en Madrid, el 9 de diciembre, la infartante super final contra Boca, «Copa Libertadores de América» definida en tiempo suplementario, en el Estadio «Santiago Bernabéu», River -suele ocurrir- no pudo sostener el nivel.

Las ausencias de Gonzalo «Pity» Martínez, especialmente -delantero «picante», goleador, generador de goles como «asistente» también- junto a Jonatan Maidana, el gladiador en el fondo de la defensa, mientras Leonardo Ponzio «en los boxes», sin Ignacio Scocco que ingresaba faltando media hora y promovía «una o dos» jugadas de gol, restó eficacia a River. Se advirtió en la casi inexpresiva experiencia vivida en el Mundial de Interclubes

Desde la fase inicial de «Superliga» River resignó diez puntos como local. En el Monumental  Belgrano de Córdoba y Argentinos Jrs se «llevaron» sendos cero a cero. Ambos, ahora, están pugna para evitar el descenso. El equipo de Marcelo Gallardo antes del receso apenas pudo con Aldosivi. Un gol de antología del pibe Cristian Ferreira, 19 años, «a lo Francéscoli» evitó otro cero a cero.

En el regreso, Defensa y Justicia con planteo inteligente -defender sin resignar a atacar en el primer tiempo; luego de la ventaja, «cerrarse» atrás- superó al «millonario» en la vuelta al Monumental. Una jornada de fiesta por la despedida «del gladiador», «Johnny» Maidana.

River tampoco pudo sorprender a Unión de Santa Fe, «la telaraña» de Leonardo Madelón.

Con una diferencia: ante Belgrano cordobés y Argentinos Jrs. el equipo de Gallardo dispuso de diez situaciones de gol. Seis en la noche donde el arquero César Rigamonti parecía invencible. Ante Defensa y Justicia, luego contra Unión, los de Gallardo tuvieron la pelota 70 minutos, pero inquietaron poco. Tenencia no siempre es igual a eficacia.

No hace falta recurrir a ningún manual. Cuando un equipo en los papeles se perfila superior, el rival «lo estudia». Lo espera, busca jugarle «de contra». A River lo estudiaron todos. Lo esperan con ocho, nueve. Le dejan la pelota a los centrales y recién lo «asfixian» cuando pasa el medio de la cancha.

Los manuales dicen que en ésos casos, los grandes equipos «rompen» por los costados. En River, Gonzalo Montiel, ex central, juega como lateral. Es mucho más marcando que pasando al ataque. Algo parecido a la primera época de Gabriel Mercado, central que pasó a jugar como lateral.

En seis meses, el pibe Montiel protagonizó apenas dos jugadas netas de gol por su proyección. Contra Racing en el Monumental, por la Copa -pared con el colombiano Rafael Borré- golazo de Luchas Pratto. Contra Unión recibió una gran pase al claro del talentoso
Juan Fernando Quintero y del pase atrás del lateral, esta vez Pratto malogró. Es poco…

El paraguayo Jorge Moreira es más pasando al ataque, aunque no es tan firme como Montiel a la hora de defender. Pero si River juega en el Monumental con rivales que se encierran es posible que deba intentar con Moreira y/o Camilo Mayada. Que tiene el perfil del guaraní: mejor pasando al ataque que marcando.

Del otro lado, Milton Casco está en un buen momento porque mejoró como marcador -un déficil en su primera etapa en River- pero es diestro. Lleva la pelota con su pierna derecha; la izquierda es para sacar algunos centros. No siempre «buenos». En diez partidos sólo en uno River por centro desde la izquierda, pudo llegar al gol. Uno decisivo.

Gonzalo Martínez no podía con Julio Buffarini en los 90 minutos de la super final en Madrid. En el suplementario el marcador de Boca, ex San Lorenzo, sintió el rigor físico. Al borde de un calambre. Ahí, «Pity» hizo diferencia. De un centro fuerte, el suyo, Esteban Andrada no  pudo despejar bien. La pelota quedó cerca del área de Boca.

La capturó Enzo Pérez y tras cesión de «Juanfer» Quintero al uruguayo Mayada, pausa del lateral reemplazante de Montiel en la parte final, el propio colomibiano «limpió» el camino entre Fernando Gago y Cristián Pavón -no estaba Wilmar Barrios- y llegó el zurdazo de «la historia» para River.

Casco gana por velocidad y recuperación. No tanto por «sus centros» al área. River lanza entre doce y quince por partido en el Monumental. Los números dan crédito a los centrales rivales. Varios terminaron siendo grandes figuras: Alexander Barboza, ex River, 1.90 de estatura, en Defensa y Justicia. El moreno Yeimar Gómez Andrade, Unión, 1.87.

Dicho sea de paso, desde la venta de Lucas Alario, la salida reciente de Maidana, River no tiene el mismo juego aéreo. A veces, contra Boca en «La Bombonera» y Gremio en la hazaña en Porto Alegre, Pratto y Borré disimulan. El último gol por «arriba» de Bruno Zuculini por el tercer lugar en el Mundial de Interclubes

Gallardo deberá «reinventarse» por cuarta vez. Desde la primavera 2014, tiempos de un River con Barovero, Mercado, Maidana, Ramiro Funes Mori, Vangioni, Carlos Sánchez, Kranevitter
luego Ponzio, Pisculichi, Ariel Rojas, Mora, Teo Gutiérrez, Cavenaghi. A la versión siguiente con «Pity» Martínez, Ignacio Fernández entre varios que llegaron.

No anduvieron el uruguayo Tabaré Viudez, «Nico» Bertolo, tampoco «las enmiensas» Pablo Aimar, Javier Saviola, «Lucho» González. Duró poco el retorno de Andrés D´Alessandro. Se venía otra versión con Lucas Alario, ascenso de Sebastián Driussi. La vuelta del «Chino» Rojas. Luego llegaron Iván Rossi, Carlos Auzqui, «Nacho» Scocco y Enzo Pérez.

River seguía ganando. Dos veces la «Copa Argentina» -participación inolvidable de Iván Alonso que llegó con 36 años, por su juego aéreo- pero lentamente Gallardo daba «a luz» a otro equipo. Tras la fatídica nocha en La Fortaleza de Lanús, River fue a buscar a Franco
Armani y Lucas Pratto.

Al tiempo, en silencio, pisaron el Monumental con escasos antecedentes dos colombianos que quedarán en la historia riverplatense: «Juanfer» Quintero y Rafael Santos Borré, ahora
en el «radar» de Diego Simeone. Su pase en parte pertenece al Atlético Madrid. Tres veces Gallardo «reinventó» los equipos

Hubo rachas adversas. Cuando River le ganó la final de la Supercopa a Boca en Mendoza, el 14 de marzo del año pasado, el equipo del «Muñeco» estaba a 23 puntos de Boca en la flamante «Superliga». Antes de Armani y de Pratto, River llegó a estar seis fechas sin ganar
Empezó mal. No pudo con Huracán, Lanús, Vélez. Apenas con Patronato.

Después del «triunfazo» en Mendoza -Boca llegaba como favorito- el River de Gallardo, igualó su propio récord de 32 partidos sin perder. El «Ropero» Armani entre el torneo de AFA y la Copa Libertadores, alcanzó a 9 partidos sin goles en contra. Superando el récord del
legendario Amadeo Carrizo, 770 minutos. Metropolitano del 68.

Armani ciclo exitoso del año pasado se puso «a tiro» de otro riverplatense en sus comienzos, Carlos Barisio, Ferro, 1981. Más de mil minutos sin goles en contra en el inolvidable equipo de Carlos Timoteo Griguol. Antes y ahora, a River le sirve enfrentar a los rivales que lo atacan.

En 2018 produjo -siendo atacado- tuvo los mejores partidos. Enfrentó cinco veces a Boca -serie invicta para Gallardo y ayudante, Matías Biscay- también eliminando en encuentros de ida y vuelta a Racing, hoy puntero y a Independiente «revelación Holan» 2017. Sin olvidar la hazaña en Porto Alegre contra Gremio, campeón de América.

Lo dicho: obligado a revisar, el popular «Napoleón» del fútbol «criollo» deberá volver a hacer «retoques». Sabiendo que no alcanza «la tenencia», el «control del juego», al menos en el Monumental con todo el público riverplatense. De pronto, sorprender -si puede- con otro recurso: los «bombazos» del zurdo de Medellín, «Juanfer» Quintero, por ahora, no alcanzan.

(*) Columnista de La Señal Medios y Libre Expresión