Roberto Feletti y «La marcha de la bronca» de Pedro y Pablo

RedacciónEjemplo de un kirchnerismo residual, el secretario de Comercio aplica recetas fracasadas mil veces y realiza diagnósticos propios de la década del 70. ¿Quién lo banca?.

Si no tuviese en sus manos algo tan delicado como la lucha por la inflación cada aparición de Roberto Feletti, el hasta el momento inútil secretario de Comercio de la nación, bien podría ser tomada como un paso de stand up en algún escenario under del arrabal porteño.

El hombre, reputado desde siempre como un mediocre economista de segundas líneas, pretende aplicar recetas que el mundo dejó de lado hace cincuenta años y supone que poniendo cara de malo puede amilanar a empresarios mañeros y expertos en construir toboganes invisibles por los que se deslizan quienes como nuestro analizado de hoy creen que sus amenazas llegan al corazón de sus interlocutores.

Los mismos que fueron acercando a la  ventana abierta de la misma dependencia a aquel Guillermo Moreno que calzaba guantes de boxeo, apoyaba pistolas en los escritorios, y esgrimiendo sanciones escatológicas juraba que iba a lograr frenar la inflación y poner de rodillas a los formadores de precios.

Cuando se dio cuenta… la ventana se lo fagocitó y, tras el vuelo corto de una gallareta, se estrelló contra el suelo y en la peor de las intemperies. El temido funcionario tornó, de la noche a la mañana, en otro comentarista televisivo buscado por lo tragicómico de sus parlamentos que, justo es decirlo, convocan algún punto de ráting en programas en los que la verdad le cede paso a la opereta política.

Claro que, aupado entre las cámaras y diciendo cualquier cosa se puede llagar hasta la misma presidencia de la república… y de eso sabemos algo por estos días. Cuidado.

Ahora Feletti apuntó contra los empresarios del sector alimenticio y dijo que los incrementos de precios de los últimos días son “un ataque especulativo de los que quieren comprarse departamentos en Miami y más 4×4″.

Planteé la suba de las retenciones y lo sostengo. No se puede defender un aumento del 50% de la riqueza a costa de la mesa de los argentinos: el riesgo alimentario es real. En ese marco, aparecen especulaciones sorprendentes”, consideró el secretario de Comercio Interior.

“Hay plazo hasta el lunes a retrotraer precios; intendentes y gobernadores van a verificar; no hay una estimación de costos que permita justificar esto. Si no lo hacen está la ley de abastecimiento”, recordó.

“El sector agropecuario primario nunca tuvo un proyecto de país; de la generación del 80 solo queda el Teatro Colón. Este país necesita de la industria”, indicó mientras se alejaba leyendo a Scalabrini Ortiz, enfundado en sus pantalones «pata de elefante», lustrosos zapatos de Botticelli y cantando «La marcha de la bronca» de Pedro y Pablo intercalada con slogans como «paso, paso, paso se viene el Cordobazo»«que lindo, que lindo, que lindo que va a ser, el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel».

Eso si…su salario -al que a la luz de los resultados deberíamos llamar subsidio- lo cobró a valores actuales.