Santiago Grassi deja un mensaje inspirador tras despedirse de Tokio

El nadador Santiago Grassi que vive en Estados Unidos aseguró, luego de haber quedado eliminado de los Juegos, que lo importante es disfrutar de las pequeñas cosas e impulsó a los jóvenes a sumarse al deporte. 

El santafesino habló con Radio Brisas luego de su eliminación en los 50 metros libres de los Juegos Olímpicos. Emocionado expresó que “el desahogo es parte del año duro
que nos tocó, de lo que tuve que atravesar, el decir ‘lo logré’, quizás no como me lo imaginé, pero es un deshago de mucho sacrificio. No fue fácil llegar acá, pasaron muchas cosas, uno siempre espera lo mejor, que cada vez que uno se tira a la pileta el resultado sea positivo. De todas maneras, puedo salir de cada carrera y saber que todavía tengo más en mí, que de estos resultados se aprenden, pero es duro. Estoy muy conforme con lo que logré”.

Además, el deportista aseguró que “si bien mi objetivo es ser el mejor deportista dentro y
fuera del agua también tengo un compromiso hacia lo argentinos, hacia los chicos jóvenes que están empezando. Mostrarles que hay una hermosa oportunidad en el deporte, dentro de este y todos los deportes amateurs que lamentablemente tienen visibilidad cada cuatro años, contarles nuestra historia”.

Grassi manifestó que “empecé a nadar por seguridad, quiero llevar el mensaje de que
empiecen nadar pensando en llegar a los Juegos Olímpicos. No tengo duda de que, si empiezan con esa intención, lo pueden lograr. El resultado queda en un segundo plano, es un conjunto de trabajo que uno puso, cómo se levantó ese día, cómo compitieron los rivales. Hoy no fue mi mejor carrera, pero estuve cerca. Me quedaron los últimos cinco metros para poder estar en el tiempo para la semifinal, no estoy conforme pero aun así no puedo estar triste o enojado”.

Por último, señaló que “estoy acá, llegue a mi segundo Juego Olímpico, hay muchas cosas para ponerse contento, saber ver los pequeños logros de la vida. Logré la fortaleza de ver más allá de los resultados, de entender que la vida puede ser lo que uno elija ser. Después de haber estado cinco años fuera de mi casa, me hubiera gustado quedarme. Hace ya 20 meses que no veo a mi familia y vale la pena estar lejos de casa para hacer lo que me apasiona, esto fue por ellos. Me está esperando mi perro y eso me pone feliz”.

Nota de Florencia Cordero desde Tokio