Santiago Sánchez, el coach mental que potenció a “Gusti” Fernández

Es un argentino en Inglaterra, especialista en cognición formado en Mar del Plata, que trabaja en la fortaleza emocional del flamante campeón del Abierto de Australia en tenis adaptado.

Santiago Sánchez nació en Lobería, pero se siente un marplatense por adopción. Es que en “La Feliz” se forjó desde el ámbito académico y es la ciudad desde donde tomó la opción de emigrar para perfeccionarse en Inglaterra.

En el Reino Unido trabaja actualmente como director de una maestría en la Universidad de Bath y allí fue que conoció al tenista cordobés del que ya seguía su trayectoria. El “Lobito”, que heredó el apodo de su padre, el exbasquetbolista Gustavo Ismael Fernández, siempre se destacó por su espíritu de superación y su historia resulta inevitablemente inspiradora.

No había cumplido dos años de edad cuando sufrió un infarto medular que le hizo perder el dominio total de su tren inferior. Pero sin ponerse límites con su discapacidad, “Gusti” se enfocó en potenciar sus habilidades y canalizó toda su dedicación hacia el alto rendimiento que requiere el tenis sobre silla ruedas en el circuito que siguen los profesionales.

Después de compartir algunas charlas, Santiago Sánchez se sumó al equipo de Fernández como coach mental para ayudarlo a desarrollar creencias más saludables, ganar seguridad, concentración y madurez. El trabajo se basa en charlas en forma online o de manera presencial cuando la competencia es en Europa.

La tarea conjunta de todo el “Team Fernández” y sobre todo su gran dedicación como tenista derivó en el festejado título en el Abierto de Australia, lo que resultó ser un gran desahogo tras haber perdido dos finales y, sin dudas, una demostración de la importancia que tiene la preparación mental en estas circunstancias.

En diálogo con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo de Radio Brisas, Santiago Sánchez contó desde Inglaterra los detalles de su rol en la carrera de “Gusti” y remarcó especialmente el aprendizaje cotidiano que representa estar cerca de un atleta que se destaca por su elevada inteligencia y por su forma de encarar su discapacidad.