Se puso en marcha el juicio político contra Donald Trump

La Cámara de Representantes aprobó  gracias a la mayoría demócrata las reglas del juego con las que se va a resolver la investigación para un posible impeachment de Donald Trump.

El proceso entra ahora en un estadio formal, con los mimbres propios ya de un juicio parlamentario en toda regla: abre la puerta a algunas audiencias en abierto y detalla el derecho de defensa para el mandatario, al que se acusa de haber presionado a Ucrania para perjudicar a su rival político Joe Biden.

El de esta mañana fue el primer voto formal sobre este proceso excepcional y sirvió para evidenciar lo partidista de este proceso: 231 demócratas y un independiente votaron a favor de la investigación, mientras que en contra lo hicieron 194 republicanos y dos demócratas. Tras semanas de especulaciones, de críticas anónimas de algunos legisladores, ha quedado claro el cierre de filas de los conservadores en torno a su presidente y que las únicas gritas, mínimas, se dan precisamente en las filas demócratas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, activó las pesquisas el 24 de septiembre al trascender las maniobras de Trump para intentar que Ucrania investigase a su rival político, el exvicepresidente Joe Biden, y al hijo de este por sus negocios en el país, lo que perjudicaría electoralmente al precandidato demócrata Biden. La ristra de comparecencias desde entonces, a puerta cerrada, han revelado hasta ahora que Trump se sirvió de una diplomacia paralela —en la que su abogado personal, Rudy Giuliani, desempeñaba un papel fundamental— para influir en Kiev.

El proceso entra ahora en una fase completamente distinta, con la posibilidad de comparecencias públicas y defensa formal por parte de los abogados de Trump. Lo votado este jueves establece las normas y procedimientos, que los republicanos consideran injustos, ya que, entre otras medidas, permiten a los demócratas -gracias a su mayoría en la Cámara- vetar algunas comparecencias que no consideren pertinentes. Pelosi defendió la justicia de las normas aprobadas, similares, aseguran los demócratas, a las establecidas en su día para Richard Nixon o Bill Clinton.

Esta es la tercera vez en la historia que Estados Unidos pone en marcha el juicio político contra un presidente, un proceso excepcional que conlleva la destitución en el caso de que se le halle culpable de algún delito o falta grave. La justicia estadounidense establece que los mandatarios no pueden ser imputados mientras se encuentran en el cargo, así que sus acusaciones deben verse en el Capitolio. Nunca ha salido adelante hasta ahora: Nixon dimitió por el Watergate antes de que el caso se votase y los otros dos, Clinton -a raíz del caso Lewinksy en 1998- y Andrew Johnson ganaron la votación fnal en el Senado. Ese es el escenario probable también para Trump, ya que aunque los demócratas probablemente votarán a favor de los cargos penales contra el mandatario en la Cámara baja, que controlan, el veredicto final se decide en el Senado, de mayoría republicana.

Pero las consecuencias de este procedimiento de impeachment van más allá del desenlace jurídico o penal: durante semanas, o meses, el escándalo de Ucrania se va a convertir en material mucho más accesible, una bomba mediática continua, probablemente televisada, a un año de las elecciones presidenciales. La lectura política, sin embargo, no pasa necesariamente por una derrota del mandatario en toda regla. Trump usará este proceso para victimizarse ante las bases republicanas y azuzarlas de cara a las urnas en noviembre de 2020: «¡La mayor caza de brujas de la historia americana!», escribió en su cuenta de Twitter nada más celebrarse la votación.