«Seremos Venezuela»: un adagio que se volvió en contra

Por José Luis Ponsico (*) – En 65 años la inflación ha sido la gran pesadilla argentina. Mauricio Macri supuso llevarla a un dígito. Los organismos oficiales dan cuenta que al cabo del año será del 55%.

José Luis Ponsico

Entre 1953 y 1954 pleno segundo gobierno del General Juan Perón, la Argentina vivió una primera tensión financiera con el tema del dólar que pasaba a ser la moneda que dejaba atrás en la consideración del mundo de los poderosos a la libra esterlina. Pudo ser el discurso del 1ro. de mayo del 54, aquella anécdota del General, siempre recordada: ante una multitud en Plaza de Mayo, los historiadores aludían a cien mil personas en un país que no superaba los 16 millones de habitantes, Perón indagó a la masa rugiente: «Compañeros, ¿ quién de ustedes vio alguna vez un dólar ?», parece que dijo el General en medio de una algarada.

Para entonces, el titular de Hacienda, Alfredo Gómez Morales había alcanzado una meta: el  equilibrio fiscal y que no hubiera inflación. En 65 años el antecedente de una posible inflación está dirigido al tramo final del segundo gobierno peronista. Con la «Libertadora» se mantuvo el plano «no inclinado».

Perón el día que preguntó «¿alguien vio un dólar?Arturo Frondizi ganó las elecciones del 24 de febrero del 58, con apoyo de votos peronistas por el acuerdo en Caracas entre Rogelio Frigerio y John William Cooke. El primero enviado por don Arturo y el segundo, delegado de Perón en el exilio. A fines del 58 hubo una estampida como la del año pasado, aquí. El valor del dólar pasó de 20 a 90 pesos. Frondizi caía en desgracia

El incremento desmedido de la nafta, los precios que se dispararon y la Junta Militar que de «facto» intervino al gobierno de la Unión Cívica Intransigente. De repente, Frigerio, el abuelo del actual ministro del Interior y mano derecha de Frondizi debió renunciar. Llegaba al Poder por imperio de los militares, el capitán ingeniero Alvaro Alsogaray.

Primero en Trabajo, luego en Economía, Alsogaray resultó la primera «sombra» en el gobierno frondicista. El Empréstito «9 de Julio» del 62 sobrevino a la derrota del oficialismo el 18 de marzo cuando un gambito de Perón, ya en Madrid, ubicó al dirigente textil Andrés Framini como candidato a gobernador bonaerense.

Primero en Trabajo, luego en Economía, Alsogaray resultó la primera «sombra» en el gobierno frondicista. El Empréstito «9 de Julio» del 62 sobrevino a la derrota del oficialismo el 18 de marzo cuando un gambito de Perón, ya en Madrid, ubicó al dirigente textil Andrés Framini como candidato a gobernador bonaerense.

Frondizi y Alsogaray: la crisis política condicionó la economía.

El peronismo proscripto por «la Libertadora» y asimismo por el gobierno de Frondizi, aunque en secreto hubo acuerdo en el 58 para ganarle al «engendro» de UDELPA de Pedro Eugenio Aramburu, Unión del Pueblo Argentino y a la Unión Cívica Radical del Pueblo, de Ricardo Balbín. El peronismo vivió las elecciones como Unión Popular.

La derrota del oficialismo en Buenos Aires, derivó en el golpe militar contra Frondizi depuesto en la madrugada del 29 de marzo del 62. Algo que la sociedad lo vivió como una letanía: en el  momento que las fuerzas armadas llevaban al Doctor Frondizi, intelectual brillante, profesor universitario a la Isla Martín García, las radios estaban con Argentina-México.

Esa noche, en un amistoso de ambos seleccionados de fútbol que se preparaban para el Mundial en Chile, julio del 62, jugaban en el Monumental de River. El partido terminó uno a uno y mucha gente no estaba al tanto de la caída del Presidente de la Nación. La democracia una vez más estaba en jaque.

Otros antecedentes que siguieron a los impactos inflacionarios en el tiempo. Al cabo de medio siglo. El interregno del senador nacional (UCR) José María Guido culminó con elecciones «no precisamente libres». La crisis del radicalismo estaba instalada desde el 57.

Arturo Illia: la economía se enderezó, la política no.

Cuando ganó Arturo Illia en el 63 el peronismo seguía proscripto. El radical de Cruz del Eje, médico de pueblo -gran condición humana- siguió hasta junio del 66. Mucho antes, Balbín y Frondizi no pudieron evitar la ruptura en la Constituyente de Tucumán.

El 26 de junio el general Juan Carlos Onganía hombre fuerte del Ejército -tiempos de azules y colorados, interna militar que cruzó a los tanques y hasta voló un puente en Magdalena en el 63- depuso al Dr. Illia y designó ministro de Economía a Adalbert Krieger Vasena. Antecesor de José Martínez de Hoz a la hora de hacer lo contrario al primer peronismo.

Los que hoy se denomina «ajustazo» se vivió hace 50 años con el régimen conocido como el «onganiato». Bajó la inflación pero nació la guerrilla urbana. Tiempos de organizaciones armadas. Hasta el «cordobazo» en mayo del 69 que significó la virtual caída del gobierno de facto.

Tiempos del Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP. origen «guevarista»; Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y «Montoneros», la que exhibió mayor crecimiento social. Universidades, sindicatos. Mucha juventud revolucionaria cuando en Europa, especialmente en Francia, duraba el impacto del «Mayo francés».

Onganía y Krieger Vasena: nueva ronda de neoliberalismo

«La imaginación al Poder» consigna de estudiantes y obreros en París, que se propaló por buena parte de Latinoamérica. La caída de Krieger Vasena produjo distintos vaivenes en el gobierno de transición militar: un ignoto general Roberto Marcelo Levingston, 1970-71 dejó al duro Alejandro Agustín Lanusse, jefe de los «colorados», cuando hervía el revanchismo popular.

El operativo retorno con Perón de regreso en la Argentina produjo otro acontecimiento. Duró poco el Pacto Social, Perón-Gelbard, 1973-74. El titular de la CGE Confederación General Empresaria, propuesto por el líder justicialista y por otro lado, José Ignacio Rucci, líder de la CGT. Empresarios y trabajadores. «Inflación cero».

La muerte de Perón dejó a José Ber Gelbard a merced de sectores intolerantes. La guerrilla enfrentada a la dirigencia sindical. Crímenes en serie. Entre 1968 y 1976 hubo más de 1.500 hechos de sangre por enfrentamientos políticos. El país tuvo un visible cambio cultural en el peronismo.

Perón y Gelbard: la ficción de la Inflación Cero

En los 50, Primer Plan Quinquenal, 1947-52 el gobierno justicialista desde «la Reforma» de la Constitución de 1949, produjo cambios sustanciales: leyes obreras, voto femenino, derechos del trabajo, la niñez, la ancianidad. Las 40 manzanas fabriles en Córdoba. Perón hablaba de construir una Nación.

Se fabricaban autos, camionetas, tractores y hasta aviones en la Argentina de Perón y de Evita. El recuerdo nos lleva a la Estanciera, el Rastrojero, el Kaiser Carabela, las motos Puma, el avión «Pulqui» a reacción nuclear. Se hablaba de una transformación social en Paz.

En los 70 el giro fue otro. Hubo atentados a Augusto Timoteo Vandor, jefe de la UOM Unión Obrera Metalúrgica; José Alonso, CGT; también Rogelio Coria, UOCRA. Unión Obrera de la Construcción, considerado por la guerrilla «traidor a la clase obrera» el fin por anticipado al gobierno «débil» de Isabel Perón.

El tristemente célebre «Rodrigazo» (Celestino Rodrigo, ministro de Economía del gobierno de Isabel Perón) aceleró la crisis política, social, económica y la guerrilla trepó a niveles poco imaginados algunos años antes. Secuestros, fusilamientos. Empresarios secuestrados y guerrilleros «fusilados».

Los tiempos de la dictadura militar dejaron miles de muertos. La economía de Martínez de Hoz dejó «sin vida» a unas cinco mil fábricas, talleres pequeños también, en lugares de chimeneas zona de La Matanza y el Partido de San Martín. Al menos en los balances obreros de distintas organizaciones sindicales. La UOM con 400 mil afiliados, uno de los gremios perjudicados.

Videla y Martínez de Hoz: muerte y saqueo de la Argentina

Hubo un tiempo signado por «la Tablita de Martínez de Hoz». La fiebre de las importaciones, el «todo por dos pesos», la clase media viajando a Miami, mientras se cerraban fábricas y la clase obrera no iba precisamente «al Paraíso» como el filme de Gián María Volonté.

Martínez de Hoz, artífice de «La patria financiera» llevada al cine por autores nacionales -«Plata dulce», una de las películas más vistas- ex presidente de compañías transnacionales, como ACINDAR llevado por el todopoderoso general Alcides López Aufranc. También la Compañía de Electricidad «La Italo-Argentina», al cabo dejó a Lorenzo Sigaut.

En 1981 Sigaut quedó en la historia triste de nuestro país cuando predijo: «Los que apuesten al dólar van a perder». No parece -ahora- que existan grandes diferencias entre los gerentes del macrismo como Aranguren, Dietrich, Dujovne, Prat Gay con Martínez de Hoz y Sigaut.

La democracia de Raúl Alfonsín tuvo contratiempos al comienzo con la «Economía de guerra» que consignó el Presidente de la Nación en recordado discurso de abril del 85. Así, un año más tarde Juan Vital Sourrouille puso en marcha el «Plan Austral». La economía controlada por el gobierno alfonsinista.

Juan Vital Sourrouille, el padre del Austral que le estalló a Alfonsín en la cara

En el 69 Onganía vivió la caída con el descontento social sintetizado en el «Cordobazo». Enun invierno inolvidable para el país futbolero: nuestra selección eliminada para el Mundial de México 70, ganador brillantemente por Brasil. En «La Bombonera» Perú obtuvo un empate 2-2 tras ir ganando 1-0 y 2-1. La frustración aceleró la caída del gobierno.

En el 86 Argentina ganó brillantemente -una curiosidad- el Mundial de México, el segundo organizado por el país azteca. Aunque Raúl Alfonsín no estuvo en la final contra Alemania, la consagración de Diego Maradona, el mejor futbolista del planeta, bajo la conducción de Carlos Bilardo, dió blindaje al gobierno.

La derrota electoral del 87 ante Antonio Cafiero -parecido a lo ocurrido el 11 de agosto cuando Axel Kiciloff aventajó a María Eugenia Vidal- cambió así «el viento» de la política. Raúl Alfonsín perdió terreno. No pudo instalar su reelección y Carlos Menem superó a Antonio Cafiero, memorable interna del PJ: 54% a 46%.

Cavallo-Menem: una estabilidad frágil y mentirosa

Domingo Cavallo artífice del plan económico del gobierno menemista, el llamado «Uno a uno», un peso, un dólar, volvió a equilibrar una economía descontralada. Dolarizó entre 1989, 1990 y 1991. Igual a este tiempo, más de un tercio de la población la pasaba mal. Sin embargo en mayo del 95 Menem resultó reelecto.

La conclusión ahora está en los diarios. Mientras Elisa Carrió hace cuatro profetizó que el gobierno anterior «Nos llevaba a Venezuela». Hoy, titulares aquí señalan que la Iglesia y los frentes opositores -kirchnerismo, también Roberto Lavagna- proponen «Plan Alimentario». Allá, en la frontera con Colombia unos 4.000 venezolanos cruzan diariamente para comer al país vecino.

En 65 años la inflación ha sido (es) la gran pesadilla de los argentinos. El primer pregón del ingeniero Mauricio Macri supuso llevar la inflación a un dígito. Los organismos oficiales dan cuenta -en las últimas horas- que al cabo del año será del 55%.

«Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio», Serrat, Barcelona, 1971.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur