Sergio Massa: Cuando se habla por el gusto de emitir sonidos

RedacciónEl presidente de la Cámara de Diputados propone suspender las PASO o unificarlas con las generales. Un contrasentido propio de quien se encuentra encerrado entre dos patrones.

Dicen que el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras…y parece que es cierto. Al menos en el caso de Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, al que parece que las constantes contorsiones políticas, saltando de campamento en campamento, comienza a generarle una peligrosa pérdida de contacto con la realidad.

El líder del Frente Renovador sostuvo que «entre gastar en boletas o gastar en vacunas, prefiero gastar en vacunas. Serían 20 millones de vacunas». Una frase que puede caer bien por los caminos del relato y la demagogia, tan afines a nuestra dirigencia política y al tigrense en particular, pero que olvida el verdadero orden de prioridades que debe tener un país que se pretende democrático: el cronograma electoral, que es el que fija las reglas de juego que permiten a los ciudadanos resolver quien debe gobernarlos, no se manipula ni reforma en base a circunstancias, por graves que ellas sean.

En pandemia votó Estados Unidos y en pandemia produjo el cambio de sus autoridades. Y también lo hicieron decenas de países en el planeta, desde la humilde Bolivia al gigantesco Brasil -que renovó autoridades comunales- o la sofisticada Suecia.

Y todos tuvieron que invertir, no gastar, el dinero suficiente para asegurar el ejercicio de los derechos ciudadanos y la continuidad de las instituciones.

Ya subido al paroxismo de su oportunista palabrerío Massa arriesgó que «no tiene sentido votar dos veces en 50 días, metiendo 25 millones de personas en las escuelas. Se podría votar un solo día primaria y general o correr la fecha teniendo en cuenta el calendario sanitario».

¿Cómo se votaría en las PASO, para elegir candidatos, el mismo día que en las generales?. ¿Por la mañana seleccionaríamos quienes van a postularse y por la tarde quienes ocuparán las bancas?, ¿lo someteríamos a sorteo?, ¿lo dejaríamos en manos de una licitación, viejo sueño de nuestros políticos, para que se convierta en postulante quien más pueda ofertar?. La sinrazón de la propuesta exime de cualquier comentario…

El equilibrio constante entre las posiciones cada vez más enfrentadas del presidente y de su vice lo están empujando a Massa a un sinnúmero de declaraciones poco afortunadas, algunas de las cuales ya tocan el límite del ridículo.

Es que esta versión moderna de «Arlequino, servidor de dos patrones» aquella obra italiana del siglo XVIII que narra las desventuras de un criado que no tiene recursos suficientes para sobrevivir, por lo que se emplea simultánea y secretamente como mucamo de dos sujetos diferentes, no podía tener un final distinto al de su antecedente teatral.

También ahora, al principio, todo pareció ir bien, hasta que las demandas de los dos amos comenzaron a superponerse, y servir a ambos a la vez se tornó para el resbaloso Sergio una tarea llena de complicaciones, enredos y equívocos.

Como aquellos que se generaron cuando Massa y su mujer acusaron al gobierno de Cristina Kirchner, y a Sergio Berni en particular, de estar detrás de la intrusión de la que fueron víctimas en su domicilio por parte de un prefecto armado con una pistola. ¿Cómo se iba a imaginar entonces que sus agresores de ayer serían sus compañeros de ruta de hoy?. De haberlo hecho, seguramente hubiese elegido el silencio…

Tal vez lo mejor sea entonces mantener silencio, tratar de esquivar los mandobles que se reparten en la verdadera cúpula del poder -esa que él siempre roza pero en la que no se sostiene- y evitar estos arranques de originalidad que terminan estrellándolo contra la realidad.

Ah…y aunque sea para fingir un poquito…hacer como que entiende el valor de la democracia y el derecho de la gente a expresar en las urnas lo que piensa y quiere.

¿Será mucho pedir?…