She go’s to the joraca: furiosa Cristina salió a apretar jueces

Redacción – La ex presidente sostuvo que «»no hay argentino más impune que Macri», en un último intento de manipular la justicia y concretar su venganza. Albert, has a problem (tenés un problema).

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner – furiosa en estas horas, y con razón, por la caracterización irrespetuosa y contra todo derecho que Google hizo de su persona al presentarla como «Ladrona de la Nación Argentina – cuestionó este jueves a los jueces que garantizan la «impunidad» del ex mandatario Mauricio Macri en la causa por las presuntas presiones sobre magistrados ejercidas por la «mesa judicial» de Juntos por el Cambio y manifestó sus deseos de que los «argentinos se den cuenta».

En una serie de tuits, Fernández de Kirchner expresó que «los jueces Martín Irurzun (el de la doctrina de las prisiones preventivas para los opositores de Macri) y Leopoldo Bruglia (el trasladado flojo de papeles, sin acuerdo del Senado y sin prestar juramento de ley) acaban de consagrar una vez más la impunidad para Macri».

La vicepresidente de la república, percibiendo que la reforma judicial por ella tramada para lograr la tan ansiada caducidad de las muchas causas por corrupción que la tienen como protagonista va a entrar en vía muerta por el rechazo generalizado de la justicia, la oposición y muchos de los integrantes de su propio espacio, salió hoy a la desesperada a presionar sobre todos los sectores involucrados -y especialmente el gobierno de Alberto Fernández– intentando volcar una discusión en principio perdida.

«¿A nosotros con la impunidad? Allanaron mis casas, rompieron paredes, se llevaron objetos personales, me citaron a indagatoria 8 veces en un día… Me espiaron, me siguieron, me escucharon y difundieron llamadas privadas ilegalmente… (aquellas en las que bautizó a Parrilli de «pelotudo») Y se llenan la boca hablando de la República».

«Máximo tenía razón: en ningún lugar del mundo Macri va a tener más impunidad que en la Argentina. El Poder Judicial argentino se la garantiza», planteó la mandataria al citar a su hijo, jefe del bloque de diputados nacionales del Frente de Todos y al que en las últimas horas se sindica como abandonando el mundo irreal de su madre y tratando de convertirse en un equilibrio del poder en el país. ¿Será por eso que ahora Cristina elige ponerlo en el medio de esta disputa cuándo hasta ayer mismo bregaba por mantenerlo fuera de toda refriega?.

Sabe la ex mandataria que la respuesta unívoca del Poder Judicial se basa en dos pilares que van más allá de la inconsitucionalidad de su pretendida reforma.

El primero, un acuerdo entre Alberto y la Corte para convertir esto en otro caso de «mucho ruido y pocas nueces». Y vaya si sabe Cristina de la capacidad de maniobra del actual mandatario en este terreno: siendo Jefe de Gabinete durante la gestión de Néstor Kirchner, y en la primera etapa de su propio mandato, Alberto bregaba de palabra contra el Grupo Clarín mientras garantizaba a Héctor Magnetto que los embates cristinistas no iban a prosperar. ¿Hace falta recordar como terminó la cuestión?.

Y en segundo lugar el compromiso que el actual presidente tomó con los fondos de inversión y con el FMI internacional en el sentido de que no habría reforma alguna del Poder Judicial. Era condición irrenunciable de los acreedores para llegar a un acuerdo que la Argentina garantizase que no se producirían cambios en su estructura legal que pusiesen en controversia los acuerdos a los que arribara el gobierno. Otra vez…¿hace falta recordar como terminó la cuestión?.

Así las cosas es esperable para los próximos días un brote «cuasi psicótico» de la involucrada. La Corte le pega duro a muchos de sus dirigentes procesados predilectos, los juicios en su contra no se detienen y el gobierno mira para el costado limitándose a declaraciones grandilocuentes que no pasan de eso…meras palabras.

No habrá reforma y, si existiese, no será la que quiere Cristina…

No habrá impunidad sino, y a lo sumo, un estiramiento de tiempos procesales que tanto la alejarán de una condena como de la tranquilidad y la «reivindicación» que exige y espera…

Y lo que es más peligroso para sus planes, y por cierto la pone furiosa, el gobierno parece decidido a dejarla resbalar por un largo tobogán a cuyos pies se erige la nada misma. O en buen romance…que se vaya del poder tan procesada y criticada como llegó.

Algo que para ser evitado no puede tener a la histeria como compañera de ruta. Lo que en este caso, parece ser pedir peras al olmo.

Ha nacido un nuevo éxito mediático…«Puteando por un sueño». Tan intenso como pasajero…