Stiuso y el gobierno apuran a Arroyo para recuperar documentación

Decíamos ayer que Stiuso tenía en su poder parte de la documentación probatoria de la denuncia de Nisman contra el gobierno por el memorándum con Irán.

Pero parte, no toda. ¿Dónde está el resto?, ¿en qué lugar guardó el fiscal esas pruebas que «cierran el círculo» sobre la propia jefa de estado?.

El fiscal especial de la causa AMIA. Alberto Nisman, parecía confiar en pocas personas, así lo demuestra el hecho de que haya mantenido cuentas en el exterior con su madre y su hermana como co titulares. Garfunkel y su hija no solo tendrían acceso al dinero del fiscal fallecido, también a información confidencial relacionada a la investigación.

A pocas horas de la muerte dudosa del funcionario judicial su madre vació una caja de seguridad que compartía con su hijo muerto. Ya nadie duda que en ella Nisman guardaba esos documentos que hoy desvelan al gobierno y que a Stiuso le son necesarios para cerrar el círculo de la denuncia y poder negociar su impunidad.

Antes de irse del país el espía encomendó a su socia, la ex mujer de Nisman y jueza federal Sandra Arroyo Salgado, que se hiciese de ese material y lo pusiese a buen recaudo. Por eso la denuncia de ésta de la existencia de una cuenta en el exterior y de una caja de seguridad en un banco del Uruguay que estarían también a nombre de la madre y la hermana del fiscal.

No es dinero lo que buscan; son esos documentos que a tantos ponen nerviosos y que mientras estén dando vueltas son una amenaza para el gobierno y para Stiuso.

La madre de Nisman ya consultó con su abogado qué hacer con un archivo digital que Nisman dejó en su poder, según informó hoy el diario Clarín.

La fiscal Fein lo sabe y es por eso que quiere marcar de cerca a la viuda y además proteger a la familia Nisman de cualquier riesgo que pudiese estar corriendo. Inclusive en Tribunales se decía horas antes de la Semana Santa que la discutida funcionaria está en contacto con Sara Garfunkel y su hija Sandra Nisman con quienes habría acordado que esos documento se mantengan por el momento a buen resguardo.

Y que en el encuentro previsto para esta semana le exigirá a Arroyo que aclare su interés en la hasta ahora fracasada búsqueda de un dinero que ya todos saben que no existe.

Arroyo y Stiuso ya probaron «apretando» a Lagomarsino pero el ex colaborador o no sabe nada o ya tiene «palenque ande ir a rascarse» y prefiere hacerse el distraído. Ya fue útil a quienes quieren poner esas pruebas a resguardo al declarar que la cuenta en los EEUU tenía poco movimiento y que él no conocía la existencia de una caja de seguridad.

¿Que pasaría si esa documentación aparece de repente?, ¿qué contenido de la denuncia contra el gobierno quedaría a descubierto?. Los que saben sólo se animan a confirmar que en manos de Jaime Stiuso están las pruebas más comprometedoras para Timerman, para el entonces jefe de gabinete Abal Medina y contra Nilda Garré como gestora de las negociaciones en Venezuela.

Pero no las que conducen directo a Cristina Fernández de Kirchner y eso es lo que más asusta en Balcarce 50.