¿TENEMOS «BUEY CORNETA»?

El titular de la Secretaría de Desarrollo Productivo Mássimo Macchiavello intentó una explicación al índice de desocupación que pareció al menos insólita. Un gobierno de incontinencia verbal preocupante.

En alguno de los tiros de una tropa de carretas había siempre alguno de los bueyes, que no era fácil de manejar y esos mañeros daban trabajo para uncirlos al yugo y  solía ocurrir, que un garrotazo o la furia de una topada, hiciera saltar uno de los cuernos del arisco, una de aquellas “guampas” características de los vacunos criollos. Era el “buey corneta” (o carente de un cuerno) era distinto al resto de los animales.

Por extensión, en las familias dignas de respeto suele suceder que uno de sus componentes sale malo diferenciándose de los demás  y eso dio lugar a la frase “nunca falta un buey corneta”, es decir, alguien que altere lo que es normal.

Hernán Mourelle era hasta ayer el buey corneta de la administración de Carlos Fernando Arroyo. Desde lejos se le veía la marca y todos sabían que era mal llevado, arisco y difícil de ceñir al yugo del conjunto. Hasta que el intendente le acertó un talerazo, le arrancó un cuerno y lo sacó de la huella.

Pero parece que en este gobierno comunal…nunca falta un buey corneta.

El titular de la Secretaría de Desarrollo Productivo Mássimo Macchiavello, consideró que el aumento de la tasa de desocupación “se explica, entre otras cosas, por el importante crecimiento interanual de la tasa de actividad, que creció 2,1%”. “Eso habla de que, fundamentalmente, hay más gente buscando empleo porque el poder adquisitivo se cayó. Tiene que ver con eso más que con una destrucción de puestos de trabajo”, agregó.

Y muy seguro, se atrevió a buscar un atenuante afirmando que «es importante observar los coeficientes de variación de la muestra, esto nos indica el margen de error que puede tener y por lo tanto, el desempleo podría ser mayor o menor» como si el mejor de los escenarios en tal variante no fuese también un drama social y una muestra de la destrucción constante de empleo en Mar del Plata-Batán.

Para superar el disparate debió afirmar que el problema se generaba por la recesión en Marte y por los efectos de la batalla de El Alamo…

En primer lugar un crecimiento interanual de la tasa de actividad del 2,1% dista mucho de ser «importante»; más bien resulta módico y propio de una visión económica que caracteriza a su grupo político y que ha llevado al país, y a nuestra ciudad, a esta encrucijada de angustia que hoy vivimos.

“Trabajamos desde la secretaría en un proyecto para impulsar la producción, en una política de transformación que ayude a generar puestos de trabajo estables que mitiguen los vaivenes de la coyuntura económica” sostuvo, sin entrar en mayores especificaciones y haciendo recordar aquellos planes secretos de los que se jactaba su jefe durante la campaña que lo llevó al cargo que hoy ocupa. Aunque a juzgar por los resultados ese trabajo dista mucho de estar logrando los resultados esperables de quien llegó a estas playas envuelto en un halo de prestigio, recomendaciones y antecedentes que aún no han visto la luz del sol.

Y como la única verdad es la realidad, los índices son de una gravedad tal que contrasta la justificación del funcionario con el dolor de los afectados y la angustia de una sociedad que observa como avanza la disolución mientras algunos le buscan la cuadratura al círculo.

¿Habrá nacido otro buey corneta?….