Tras un día de especulaciones el gobierno se corrió de escena

Por Adrián Freijo –  Ya se sospechaba ayer por la tarde que el gobierno no estaba en condiciones de enfrentar la rebelión de los gobernadores. La conferencia de prensa lo confirmó.

Pocas veces el anuncio de una medida habrá despertado tanta expectativa para terminar siendo la expresión más acabada de la nada. Durante muchas horas se especuló, se escribió y se analizó en todos los tonos lo que serían las consecuencias de la nueva realidad con la que Argentina enfrentaría esta segunda ola de contagios que día a día amenaza con salirse de cauce.

Y es que, como siempre ocurre, los voceros del gobierno de Alberto Fernández, tan aferrados a la épica propia que el peronismo hizo religión a lo largo de la historia, el kirchnerismo convirtió en estrategia de supervivencia y el núcleo presidencial amenaza en consagrar como caricatura, hablaban ayer de un presidente puesto al frente de la situación, enojado por la tibieza de Kicillof y otros gobernadores y dispuesto a tomar las riendas de la crisis y poner en caja los abusos evidentes que todos los ciudadanos observamos en forma de manifestaciones, aglomeraciones, fiestas clandestinas y todas esas cosas que estallan ante nuestros ojos mientras los datos se disparan.

Pero nada de esto ocurrió; con el correr de las horas la sociedad advirtió que la negativa de muchos gobernadores a volver atrás en las medidas de aislamiento y la carencia de autoridad del gobierno, terminarían una vez más en un papelón más y en otra demostración del país descuartizado, anárquico y en el que cada cual hace lo que se le viene en ganas.

De hecho todo terminó en una difusa recomendación a provincias y municipios para que hagan lo que les parezca…como venían haciéndolo hasta ahora.

Tanto el jefe de gabinete Santiago Cafiero como Matías Lammens y Carla Vizzotti dejaron una pobre imagen de desorientación e impotencia que los obligó a balbucear generalidades para terminar la rueda de prensa sin aclarar nada de lo que la gente esperaba. Y es que tampoco podían anunciar algo que provincias como Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Misiones ya habían adelantado que no acatarían y las fuerzas vivas de las grandes ciudades turísticas, como ocurre en Mar del Plata, tampoco aceptarían implementar.

Y todo terminó en un «si te parece hacé esto» que es grave para una comunidad organizada que, se supone, debería unificar su estrategia ante el drama de la hora pero que en definitiva deja una imagen aún más preocupante hacia el futuro: el país no tiene gobierno, las constantes refriegas internas del oficialismo y su tendencia en agotar esfuerzos en cuestiones secundarias lo ha dejado sin capacidad de conducción o convencimiento, y de aquí en más la gente y sus representantes locales y provinciales elegirá que cosas cumple y cuales desecha.

Un escenario pre anárquico que no se resuelve con filminas, conferencias ni, muchos menos, corriéndose de la escena a la espera que los demás hagan nuestro trabajo.