«NO ME PEGUEN…SOY MAURICIO»

Se esperaba que en la apertura del Coloquio de IDEA el presidente retara a los empresarios por la actitud especulativa que han mantenido hasta ahora. Sin embargo les recordó que es uno de ellos.

Si algo diferenciará por siempre a Mauricio Macri de su antecesora será seguramente ese segundo de reflexión que el actual presidente parece sumar a cualquier palabra, cualquier reacción y cualquier camino que intente transitar.

Definitivamente el actual mandatario es un hombre de estrategias, mientras que Cristina era un animal de tácticas.

Porque Macri sabe además que debe ganar una guerra cultural contra el populismo anidado en la cultura nacional, aunque para ello deba tragar más de un sapo en el camino.

Cristina, numen y cumbre del peor populismo, sabía que le alcanzaba con ganar una batalla contra el enemigo de turno, real o inventado, para mantener lo único que podía ofrecer a su gente: una épica por la épica misma.

Motivos tiene el mandatario para reclamar a quienes se cansaron de prometer sostener a su gobierno y solo han mirado para el costado desde el mismo momento de su asunción. De hecho la oposición y el sindicalismo han sido mucho más responsables con el país y con  el gobierno que los empresarios.

Y sin embargo Mauricio se para ante ellos…y les agradece ¡¡¡el esfuerzo realizado y la confianza en el proyecto !!!. 

A los mismos que le prometieron U$S 9 mil millones en liquidaciones de soja y le dieron, en cuotas, menos de la mitad.

A los que pusieron a su disposición U$S 20 mil millones en créditos bancarios y solo le dieron la cuarta parte y a una tasa del 18% anual, 6 puntos por arriba de lo que paga la Argentina en los mercados internacionales.

A los que por fin le prometieron entrar al blanqueo con el 60% de sus activos en el exterior – a cambio de que el 40% restante quedase fuera de investigación- y a la fecha han declarado…¡¡¡sólo el 4,5 % de los U$S 175 mil millones que tienen depositados solo en el sistema bancario !!!.

Cualquier otro los hubiese mandado a donde no les llegue la sombra y  hubiese amenazado con persecuciones y cárcel. Mauricio no…él les agradece el «esfuerzo patriótico» y los mantiene arriba de un proyecto que sin embargo hace cada vez más agua por todos lados.

Él sabe que esos empresarios, que hablan de libertad económica, de mercado y de apertura al mundo, ganan desde siempre millones con el proteccionismo peronista, el crédito al que se come la inflación y los mercados regulados que solo sirven para prohibir la sana competencia.

Y ni por casualidad quieren un modelo abierto y moderno, en el que no saben como moverse y en el que tendrían que demostrar eficiencia a la hora de producir y absorber el costo de sus errores en vez de salvarse con medidas de gobierno que caigan sobre la espalda de todos los argentinos.

Y como Macri es desde la cuna uno de ellos, aprovecha el máximo estrado empresario del país para tranquilizarlos, indultarlos y recordarles que por siempre y por sobre todo jamás será un enemigo.

Y que solo les pide que no pasen -como con De la Rúa- la línea de la violencia social; y que para eso está instalando este populismo de buenos modales que comienza a hacer cosas que ni siquiera se animó a hacer el kirchnerismo, como multiplicar los planes sociales para contener a millones de excluidos de un sistema al que el actual gobierno no quiere productivo de personas sino rentable de tecnología.

Y como si todo eso no alcanzara les dice que  «fue el ex presidente Juan Domingo Perón quien dijo que la estrella polar de un país debe ser la productividad», para que no les quede duda que sigue la ruta del padre del proteccionismo estatal que supo convertir en «empresarios» a una horda de vividores del estado y las prebendas. Así…produce cualquiera.

Y todos, Mauricio y empresarios, parten tranquilos a la búsqueda del paraíso que soñaron desde siempre. Convencidos de que esta vez el que manda es «uno de ellos» y que por ello evitan los riesgos que corrieron cuando en ese lugar colocaron a una marioneta llegada desde La Rioja.

Veremos.