UN CADÁVER SOBRE EL QUE SE PISOTEA LA DEMOCRACIA

Un joven muerto, un uso denigrante de esa tragedia e informaciones erróneas divulgadas por la propia presidente son estaciones de una Argentina que está matando a la democracia.

Ayer Cristina cruzó un límite peligroso para la república. Con la misma frivolidad con la que Adolfo Hitler –ese dictador al que ella considera un emergente del orgullo alemán– mentía y ocultaba la muerte de millones de judíos en los campos de exterminio, haciendo un culto del trágico «miente, miente que algo quedará», nuestra presidente manoseó la memoria de  Jorge Ariel Velázquez, de 22 años, baleado antes de las PASO en la localidad jujeña de San Pedro luego de que repartiera boletas de la UCR.

Mostró con una maliciosa alegría una supuesta afiliación del joven al partido que orienta Milagros Salas, emprendiéndola contra los dirigentes de la oposición por hacer lo que ella estaba llevando a cabo groseramente: usar políticamente al muerto.

Hoy, familiares de Velázquez y dirigentes del radicalismo aportaron más datos para desmentir las afirmaciones que Kirchner hiciera por cadena nacional. Además, aportaron fotografías (que ilustran esta nota) que muestran al joven asesinado participando de actos del radicalismo y volvieron a poner en duda que se haya tratado de un intento de robo del celular.

Silvia Vázquez, cuñada de Velázquez, contó que el joven militaba en la UCR desde el 24 de marzo, cuando ella hizo una reunión con Julio Bravo, candidato a intendente de San Pedro, en su casa. Hasta ese momento, Velázquez «nunca militó para nadie», dijo su familiar, aunque confirmó que «estaba estudiando en la Tupac, pero en ningún momento estuvo haciendo política para Milagro Salas».

Consultada sobre la afiliación que la presidente mostró ayer por cadena nacional, la mujer indicó que Velázquez «dijo que no estaba afiliado a ningún partido», una declaración consistente con las acusaciones de afiliación compulsiva que pesan contra la organización de Milagros Sala.

Quedan en claro tres cosas que serán las que tendremos que resolver por fuera de tanta irresponsabilidad e inmoralidad:

1- Cristina ha perdido contacto con la realidad y/o solo repite como un lorito lo que le acercan sus colaboradores sin siquiera tomarse el trabajo de chequear.

2- La democracia argentina ha perdido su rumbo y su calidad, volviendo a épocas pasadas en las que la afiliación compulsiva y las mañas autoritarias la convirtieron en una caricatura en manos de caudillos cuyo único contenido era gritar «que viva el doctor».

3- La vida ya no vale nada en el país.

Y es muy poco lo que importa si Jorge murió por violencia política o en medio de uno de los tantos hechos de inseguridad con los que tenemos que vivir diariamente. Importa y mucho que un acto tan doloroso haya sido manipulado sin responsabilidad alguna por la primera mandataria y que en la búsqueda de descalificar a sus adversarios no se haya tomado siquiera el trabajo de chequear la información.

Que una vez más el interés partidario haya estado por arriba de la república y de la vida misma.

Nada menos….