Un encuadre caprichoso que expresa resultados voluntaristas

Cristina manejó cifras caprichosas, entelequias conceptuales y diagnósticos al menos discutibles y sobre ellos trazó un panorama óptimo que dista mucho de la realidad.

Un recinto colmado de militantes oficialistas esperaba la presencia de Cristina Fernández de Kirchner mientras en las cercanías del Congreso los movilizados de “estiraban” para poder cubrir todo el trayecto del coche presidencial.
Y es que a pesar del esfuerzo de las últimas semanas, algo falló en la organización y la cantidad de gente presente, aún siendo mucha, distó bastante de lo que eran los sueños del gobierno.
A las 12.17 la mandataria hizo su ingreso triunfal al recinto, siendo recibida por el entusiasmo de las bandejas –totalmente vacías de expresiones no oficiales- y tras entonar las estrofas del Himno Nacional pudo por fin hablar a los concurrentes.

Y comenzó su discurso con lo que sería la estrategia a utilizar durante toda la exposición: un encuadre caprichosamente distorsionado que permitía mostrar resultados muy lejanos a la realidad.

Veamos algunos de los temas abordados:

1- Su alusión inicial al diario Financial Times y un tweet de su analista económico Joseph Cotterill en el que resaltaba los logros del gobierno al conseguir que los bonos de la deuda argentina creciesen en su cotización hacia el futuro, omitió sin embargo lo que para la comunidad financiera es una visión común: los bonos crecen porque Cristina se va del poder a fin de año.

Y esa misma comunidad financiera es la que expresa su temor de que las medidas del gobierno en este último año puedan revertir esa tendencia de crecimiento en el futuro. Algo que pareció confirmar el propio Cotterill que en pleno discurso volvió a utilizar la red social desde la que  agradeció la mención, pero sumó una aclaración que seguramente la jefa de Estado no esperaba. «Creo que los precios de los bonos van a bajar antes de que usted deje su oficina», ironizó.

Más allá de la anécdota -Cristina debería comenzar a sospechar que no todos los que ella «usa» en los discursos reinterpretando lo que dicen van a sostener la mentira- es un buen ejemplo para confirmar aquello que decíamos más arriba acerca de un encuadre caprichoso para llegar a conclusiones mentirosas.

2- Disminución de la deuda externa: un clásico en sus discursos y siempre la misma «trampita» conceptual, también utilizada en vida por su marido. La deuda decrece porque nadie le presta dinero a la Argentina y por tanto las necesidades constantes de financiamiento por parte del estado deben absorberlas las reservas de BCRA, antes los depósitos de las AFJP, las arcas del ANSES y los encajes del Banco Nación. Esto significa que baja la deuda externa y crece desmesuradamente la deuda interna.

3- Reservas del BCRA: que Cristina fijó en U$S 31.000 millones y que en realidad son de U$S 19000, las más bajas en quince años, ya que la diferencia está compuesta por fondos inmovilizados de pago de deuda, encajes financieros y los correspondientes al swaps con China en moneda no convertible. En este ítem se puede hablar de una grosera mentira presidencial.

4- Desaceleración de precios e inflación: La presidente vuelve a tomar datos del INDEC los que, aunque también desmienten sus afirmaciones, están lejos de la realidad nacional. La inflación real superó el 30% -un 4% por arriba del índice del año pasado- siendo el sector de los productos de primera necesidad el que más aumento, superando el 40%.

Y si nos ajustamos a la información del INDEC esos números de crecimiento de precios es aún mayor.

5- El contexto del consumo: Cristina se ajustó al libreto de los últimos meses hablando de millones de turistas movilizados en las vacaciones, aumento de los gastos familiares y personales, ausencia de cortes de electricidad y hasta la nueva costumbre de «amarrocar»(sic) dinero en las familias.

Vamos por partes. En primer lugar el índice de consumo por volúmen de dinero ha crecido en un 18,7% (INDEC), pero en un contexto de inflación de 24,5% (INDEC) ello habla de una caída de unidades del consumo de casi un 6%.

Es decir que los argentinos consumieron este año casi un 6% menos de bienes que en el ejercicio anterior, lo que justifica la caída de la actividad económica de un 1,6% (INDEC) que muestran los indicadores tras seis trimestres de recesión.

Un ejemplo claro del voluntarismo fuera de la realidad del balance realizado por Cristina.

Como un ejemplo de este crecimiento del consumo puso a Aerolíneas Argentinas y se extendió en números que abonan los resultados positivos de la empresa. Estos números no coinciden con el balance deficitario de la propia empresa lo que hubiese exigido al menos una interpretación sólida por parte de la exponente lo que obviamente no estaba en su intención.

Porque lo que realmente buscaba era entrar por la ventana de ese comentario a la cuestión de la justicia, a la que castigó por no haber procesado a los directivos de la empresa española a la que se le expropió la compañía y que si fueron encarcelados en su país de orígen.

Olvidó cristina que fue su gobierno el que luego de expropiar negoció con los españoles, les pagó aún por arriba de sus pretensiones y disolvió con dicho acuerdo las responsabilidades que pudiesen caberle.

En buen romance, aquí no fueron procesados porque el propio gobierno les firmó la impunidad. Tal vez por eso, como recordó, sólo funcionarios públicos fueron citados por la justicia que hoy investiga una operación plagada de irregularidades.

6- Crecimiento económico y del trabajo: Un buen amigo le recomendaría a la mandataria que revisara la lealtad de sus colaboradores.

Porque es el propio INDEC el que la desautoriza en sus anuncios de crecimiento de la actividad económica ya que como decíamos más arriba habla de una retracción en el año 2014 del 1,6%, aunque las consultoras privadas lo ubican en un 2,5%.

Sean cual fueren los números reales, todas las alusiones presidenciales al crecimiento carecen de sustento en la realidad y por supuesto lanzan también por tierra sus conclusiones sobre el trabajo.

Habló de una caída al 33% en el trabajo no registrado, sin tener en cuenta que el otro, el registrado, cayó en un 8% durante 2014. Esto indica que el piso de evaluación es menor y que, aún sin tomar en cuenta la destrucción de trabajo no registrado que las consultoras privadas ubican en un 14%, ello hace disminuir artificialmente el índice.

Y poco feliz fue en ese sentido la figura elegida para ejemplificar, cuando afirma que «ya no se ven colas de gente buscando trabajo en las puertas de las fábricas». Parece que Cristina no sale mucho de su casa y que cuando lo hace utiliza un helicóptero que la aleja del panorama urbano.

7- La situación de los jubilados: Un sólo índice demuestra la utilización política de los números reales.

La Presidente sostuvo que desde la implementación de la Ley de Movilidad Jubilatoria hasta la fecha, la clase pasiva recibió un aumento del 97%., llevando el mínimo a los $3.891 de hoy. Aunque la pregunta sería que pasó con el fallo de la Corte obligando a pagar el 82% móvil -que es aquello acerca de lo que deberíamos estar hablando y no de otra cosa- basta con decir que hasta el inicio de la puesta en vigencia de dicha ley los jubilados que cobraban la mínima estaban en un porcentaje del 62% del salario mínimo vital y móvil y hoy están en un 54,7%. Es decir que han perdido algo más del 7% del ya por entonces exiguo poder adquisitivo.

Por eso es siempre bueno recordar que la linealidad en materia dineraria no siempre es correcta. Efectos como los que produce la inflación, el crecimiento de la oferta de bienes de consumo en calidad y cantidad, el aumento de las tarifas públicas y de transporte, el crecimiento global del precio de los medicamentos y muchos otros elementos, tienen una incidencia real sobre el poder adquisitivo del salario en general y de las jubilaciones en particular.

Y es claro que en la argentina los trabajadores y los jubilados pueden adquirir hoy menos bienes y servicios que hace dos décadas.

Algo similar a lo ocurrido con la tarjeta ARGENTA a la que la mandataria equiparó con las comerciales olvidando su alcance limitado en cuanto a los lugares en los que es aceptada, como por ejemplo los adheridos al plan oficial de 12 cuotas que en su gran mayoría la rechazan.

Y si en algo faltó a la verdad la Presidente es cuando pretende que con la Ley de Movilidad los jubilados cobran más que si se hubiese aplicado el fallo del caso Bardaro.

Aunque la hacerlo intente «castigar» a la Corte, omite que ese fallo hablaba de una actualización de deuda con las pautas del tiempo transcurrido hasta su firma y no de una proyección de actualización futura. La comparación es al menos absurda.

8- Financiamiento desde el Banco Nación: El discurso pretendió mostrar que el banco financia hoy en mayor medida al sector privado que la público y sostiene en ese sentido que anteriormente la relación era de un 52% al primero y 48% al segundo y que ahora los privados se llevan el 70% y el estado el 30%. Y ello no es verdad.

El cambio de la legislación, promovida por la propia Cristina y votada en soledad por el oficialismo y sus aliados en el Congreso, permite al BCRA apropiarse de los fondos de encaje del Nación.

Al hacerlo, y luego prestarlo al estado desde el propio Central, cambia el prestamista pero no el origen del dinero.

Si tomamos entonces los fondos que salen del Nación y terminan en las arcas del gobierno la relación es hoy aún peor que antes: el 72% del dinero depositado en el Nación van a manos del estado y sólo el 28% a los sectores privados.

Un verdadero pecado de distorsión en los hechos y mucho más en el discurso.

9- El sistema de salud y el PAMI: La Presidente recorrió las obras, que no han sido pocas, y la ampliación de servicios de salud durante su mandato. Y no está mal que lo haga y mucho menos que lo haya dispuesto.

Porque es verdad que patologías antes sin coberturas (cardiopatías congénitas, trasplantes, todo tipo de intervenciones de alta complejidad, por nombrar sólo algunas) fueron incorporadas a la cobertura obligatoria y que eso ha beneficiado a miles de ciudadanos que antes no tenían oportunidad de recibir tratamientos.

Pero ocurre que jamás tuvo en cuenta el alto costo de las mismas y mucho menos generó los mecanismos y fondos para afrontarlas en tiempo y forma.

¿Resultado?: la quiebra del sistema privado de salud y de las obras sociales, arrastradas ahora a afrontar costos millonarios sin que como contrapartida puedan aumentar sus cuotas y honorarios en la misma medida.

porque lo que hoy observamos en Mar del Plata con el EMHSA, el Sanatorio Belgrano y en menor medida con el estado económico de todo un sistema inviable y deficitario reconoce fuertemente como antecedente lo que la Presidente esgrime hoy como logro.

Y de ese estado de quebranto general del sistema privado y de las obras sociales es en gran medida responsable el PAMI, atrasado en tiempo y precio en el pago de sus prestaciones y sobre todo y justamente en lo que se refiere a esas ampliaciones en el acceso a la alta complejidad.

Que será un logro del estado…cuando el estado las pague.

10- Déficit fiscal y déficit energético: Desde hace 12 años el oficialismo viene anunciando cada año las obras de generación de energía que se van a hacer; y hace doce años que las incorpora como hechas. Así le va al sector...

Tras inaugurar por tercera vez la Central Nuclear Atucha II, lo que si debe ser un récord mundial de esos que tanto le gusta enarbolar a la mandataria, el déficit proyectado para este 2015 es aún mayor que el del año pasado y su incidencia en los números rojos del estado aumentará en este ejercicio fiscal.

Nada dijo Cristina acerca del cuestionado acuerdo con Chevrón y no se entiende como manejó los mismos números de proyección del negocio que existían antes de la caída del precio del crudo por debajo de la mitad de su precio de entonces.

El atraso es muy grande y se calcula que cumpliendo desde ahora con las promesas de hace más de una década, se proyectará por lo menos hasta el año 2019, es decir que afectará al gobierno que se inicia en diciembre y tal vez la mitad del que le suceda.

Y eso si se cumplen las promesas, algo que hasta ahora no ha ocurrido.

11- Política ferroviaria: Tal vez uno de los anuncios más importantes del Ejecutivo fue el envío al Congreso de una ley de estatización de todos los servicios ferroviarios, remedando la decisión del primer peronismo y sin tener en cuenta que el propio Perón sostuvo a su regreso al país que había sido un error.

Dicho sea de paso, tal cual lo hizo al considerar que el sistema jubilatorio debía quedar en manos de empresas privadas reguladas y controladas por el estado y no del sector público al que definió como «invariablemente ineficiente en el manejo de esas cosas».

Los números que esgrime Cristina como argumento para disponer la medida tienen los mismos olvidos que los que realizó cuando hablaba de los créditos del Banco Nación.

En este caso el menor costo de explotación de aquellos trenes que están en manos del estado tiene que ver con que los subsidios de más de dos millones de pesos diarios que reciben son administrados por un organismo autónomo, creado por el propio gobierno, por lo que no aparecen en los gastos corrientes de las empresas.

De hacerlo, el gerenciamiento estatal sería un 17% mayor que el del sector privado.

Lo mismo ocurre con la inversiones en repuestos y material rodante que los particulares deben cargar a sus balances y en el caso de los ferrocarriles ya estatizados son recibidos como «donación» del estado que los adquiere en forma directa en China.

Y es preocupante cuando en base a un engaño se toma una decisión de esa naturaleza.

12- El sector agropecuario: La parte final del discurso presidencial comenzó a subir de tono hasta llegar a un punto de casi descarrilamiento.

Y parece una ironía que ello se haya producido justo luego de hablar de los ferrocarriles.

La primer víctima de ese «siniestro emocional» fue una vez más el campo, al que segmentó en pequeños productores (los buenos) y los grandes productores que, aún ignorados en el discurso, quedaron como los malos.

Como en el tramo en el que se dedicó al sector energético Cristina se basó en números comparativos que poco tienen que ver con la realidad.

Porque ni el aumento de la superficie sembrada es el que anunció y mucho menos el crecimiento del rendimiento tiene algún punto de realidad con el que muestran las estadísticas.

Si a ello le agregamos la ausencia total de alusión a la prohibición de liquidación de importaciones -imprescindibles para la tecnificación del agro- y las trabas para el embarque de las exportaciones, sacaremos en conclusión que tal vez como en ninguno de los otros items del mensaje la Presidente hablo de un campo que no existe.

Luego de eso…la pelea, la crispación y la Cristina que abandonó un tono moderadamente conciliatorio para emprenderla a los cachetazos a diestra y siniestra.

Pero como ello marca «otro» discurso, preferimos dedicarle otro análisis, tal vez en la esperanza de que un tono y el otro no sean una misma cosa, porque de ser así estaríamos ante un gobierno bi-polar.

Y eso no sería bueno para nadie.