Redacción – La desidia de la administración Arroyo y el desprecio por todo lo que tenga que ver con la cultura, hartaron a los propietarios que comunicarán en horas la rescisión.
Falta de mantenimiento, obras nunca comenzadas pese a estar comprometidas, retrasos y deudas en el pago de alquileres y sobre todo muchas y constantes mentiras dichas en cada negociación, fueron las duras realidades que mostró el municipio a lo hora de mostrar el grado de interés que tenía en preservar este lugar tradicional de la cultura marplatense.
La Municipalidad no tiene contrato para utilizar el Teatro Colón desde el 31 de diciembre de 2016 y desde el Club Español, propietario del lugar, aseguraron que no renovarán el vínculo con la gestión de Carlos Arroyo.
Habían cifrado las últimas esperanzas en la puesta en marcha de las obras prometidas para poner en valor la sala, pero estas nunca se cumplieron. Además por mes, el Municipio debe pagar poco más de 20 mil pesos y ya son varios los vencimientos que no han sido afrontados por la administración comunal.
En las últimas horas la caída del techo de dos baños colmó la paciencia de los arrendadores: en vez de encarar la pequeña obra las autoridades optaron por clausurar ambas dependencias.
«No vamos a renovar el contrato e intimaremos el inmediato desalojo» dicen desde el Club Español, «ni vamos a aceptar ninguna nueva negociación; son unos mentirosos e irresponsables y ya nos han engañado lo suficiente como para que hayamos perdido definitivamente la confianza».
“Les vamos a pedir que lo desalojen en forma inmediata y se va a tener que cerrar”, sostuvieron al mismo tiempo en que afirmaron que la secretaria de Cultura Silvana Rojas «no nos atiende el teléfono ni da señales de tener interés en mantener el Colón como sala municipal».
Cada día y cada circunstancia va corriendo los límites morales de un gobierno municipal que parece dispuesto a destruir toda la estructura institucional de General Pueyrredón, dedicado exclusivamente a incrementar los ingresos del grupo familiar que se ha apropiado del poder político sin proyecto y sin ética.
En el incesante vaciamiento de la cultura local, que comenzó con bibliotecas barriales, el Teatro Diagonal y la suspensión de casi todos los programas del área, ahora le toca a este emblema de la ciudad que es el Teatro Colón.
¿Qué vendrá luego?


