Una argentina radicada en Holanda con la inexplicable sensación de volver

Contenta y movilizada, Aida Diez de Ulzurrun volvió a Mar del Plata junto a Lood, su compañero holandés, directamente desde Sittard, cerca de Maastricht, para pasar unos días en «La Feliz» y Coronel Vidal.

Era muy joven cuando se fue a Holanda por amor. Trabajaba en un local de la Vieja Terminal en la Mar del Plata de aquellos años y no dudó en dejar todo para iniciar una nueva vida lejos de Argentina. Allá formó su familia, pasaron los años, aprendió holandés con sus hijas y se amoldó a las nuevas costumbres. Pero siempre mantuvo el sentimiento latente por su cultura.

El peso de sus raíces llevó a Aida a involucrarse en grupos de latinos en Holanda para generar lugares de encuentro para que aquellos que quieran sentirse más cerca de casa puedan pasar buenos momentos compartidos. La gastronomía siempre es un muy buen motivo de reunión. Así fue que arrancó llevando empanadas al colegio de sus hijas para aportar algo de la identidad argentina y nunca dejó de lado su vocación por seguir uniendo extranjeros de habla hispana en tierras holandesas.

Después de separarse conoció a quien hoy es su pareja, un agradable señor holandés llamado Lood que la acompañó en su visita a Argentina con la paciencia necesaria de escuchar encendidas conversaciones en español sin entender una sola palabra. Sin perder la sonrisa, él espera que cada tanto ella le traduzca algún fragmento de cada charla para poder interactuar.

Con los sentimientos a flor de piel por las emociones de los reencuentros, Aida sabe que estos días se van a pasar volando entre juntarse con amigas, visitar familiares, ir a Coronel Vidal -donde también pasó tiempos felices- y recorrer la Mar del Plata de hoy que tanto añoró durante años. Pero también extraña a sus nietos en Holanda porque le gusta de decir que su ocupación actual es ser abuela full time.

En su visita a los estudios de Radio Brisas, Aida conversó con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo y contó los detalles de su adaptación a la cultura holandesa con las inevitables comparaciones correspondientes, habló del impacto que causó allá la argentina Máxima Zorreguieta y se animó mostrar sus emociones más profundas a la hora de hablar de su mamá fallecida, a quien no había podido despedir, con la intención de cerrar ese capítulo de su vida como eje central de este movilizante viaje.

A continuación, la nota completa: