La crisis muestra la verdadera cara de algunos políticos

Por Adrián FreijoHay dirigentes para los que la gravedad del momento que atraviesa el país no importa más allá de sus propias mezquindades. Deberán rendir cuentas.

Hay políticos con actitudes miserables -es bueno aclararlo porque la política es en esencia virtuosa, aunque a veces sus protagonistas no lo quieran entender- para quienes la oportunidad de dañar al adversario, aunque al hacerlo lastimen al conjunto, es el único sentido de su acción y su pensamiento.

Deberíamos imaginar que en alguna ocasión estos personajes reconocerán la existencia de límites. Pero es inútil, como los escorpiones el veneno está en su esencia a la espera de inocular a una víctima.

¿Qué otra cosa que una emergencia sanitaria debe ocurrir para que comprendan que de estas crisis se sale tirando todos para el mismo lado?, ¿qué más que el riesgo de vida de sus vecinos puede hacer que un representante del pueblo entienda que no es momento de politiquería sino de rescatar la política como la búsqueda del bien común que la define desde el inicio mismo de los tiempos?.

El gobernador de la provincia decretó la Emergencia Sanitaria por el término de 180 días. En el mismo sentido el intendente Guillermo Montenegro presentó el proyecto para que General Pueyrredón resolviese con criterio espejo la propuesta de Axel Kicillof.

Pero…siempre hay un pero…el Frente de Todos -sector político que responde a las autoridades nacionales y provinciales- hizo todo lo posible por conseguir que el intento naufragase y, ante la evidencia de la mala imagen que esa actitud tendría en la ciudadanía, terminó exigiendo que no se extendiese por más de 90 días.

Con lo que la evaluación del peronismo quedó configurada de la siguiente manera:

-para el peronismo nacional la emergencia tiene una duración de un año (DNU de Alberto Fernández)…

-para el peronismo provincial el riesgo durará seis meses (Decreto de Kisillof)…

-para el peronismo local todo estará resuelto en tres meses.

Desprolijo, impresentable…triste. La postal berreta de un peronismo dividido, sin principios ni compromisos con la sociedad, hundido en mil internas que lo alejan de la gente y traspasando todos los límites morales que deberían ser dogma casi religioso para un movimiento nacido al conjuro del dolor de los más humildes.

Esos que estarán cubiertos por una necesaria legislación de emergencia…según sea donde vivan.

Hace pocos meses el mismo bloque político local estigmatizó como perverso al intendente por proponer un aumento de tasas del orden del 55% promedio. Dos semanas antes su jefe provincial había aplicado una suba tipo del 75% a los impuestos bonaerenses, a la que entonces tildaron de «esfuerzo solidario».

Muchachos…pónganse de acuerdo. No puede ser que todo esté sujeto a los vaivenes de la lucha por el poder ni que en cualquier circunstancia el otro sea un enemigo a destruir, sin importar poner en juego la mentira como argumento del «éxito» político.

Háganlo al menos para que no se note tanto que ya se olvidaron de aquello de «la organización vence al tiempo» y sobre todo lo de «para un argentino no hay nada mejor que otro argentino».

Lo decía un tal Perón…¿lo conocen?