Parte de la historia de Guillermo Vilas ya tiene su espacio en Mar del Plata

Una figura como Guillermo Vilas merecía encontrar en su camino a un apasionado como Eduardo Puppo, algo más que un periodista especializado en tenis.

La idea surgió desde el Club Náutico y fue creciendo sin pausa hasta convertirse en una realidad. Mientras sigue luchando por el reconocimiento oficial de Guillermo Vilas como N° 1 del Mundo, el incansable Eduardo Puppo se embarcó en el proyecto con total compromiso y aportó los valiosos objetos que el genial tenista le confió.

Raquetas, vinchas, indumentaria y hasta una guitarra forman parte de una atractiva muestra diseñada estratégicamente. Las fotos de un joven Guillermo que soñaba en Mar del Plata con llegar a la cima del tenis mundial evocan aquel tiempo de sus comienzos cuando la convicción por el esfuerzo para conseguir el objetivo ganaba el centro de la escena.

Antes de radicarse en Mónaco, Vilas estaba preocupado por el destino de sus cosas. «Me da miedo imaginar que se pierdan. No me gusta tirar nada. Eso lo heredé de mi madre. Esta es mi vida pero me voy y no puedo llevarme todo. Vos sabrás defenderlo. ¿Es mucho pedir que lo cuides?», le dijo Vilas a Puppo.

El periodista define ese pedido como «un encargo abrumante de una gran responsabilidad». Y hubo algo que terminó de impulsarlo para encarar el desafío. Entre miles de elementos y cientos de papeles, encontró uno tirado en un rincón de aquel depósito que decía:

«¿QUÉ PUEDO HACER PARA QUE MIS COSAS PERMANEZCAN EN SU LUGAR?»

Estaba escrito en azul y en letra mayúscula. Fue un mensaje en una botella que lanzó Vilas y que por suerte cayó en las manos de Eduardo Puppo. Y fue así que con el tiempo se fue gestando el «Espacio Vilas» en el Club Náutico, donde nació el número 1 del mundo.

Las cosas en su lugar…