Una sesión que poco aportó al tratamiento del Presupuesto

Por Adrián FreijoPoco rescatable quedó de la Audiencia Pública llevada adelante en el HCD. Solo la sensación de que los funcionarios fueron a cumplir un trámite y nada más. Escándalo.

Como nunca antes había ocurrido, la audiencia destinada a que diferentes organizaciones y ciudadanos expresen sus inquietudes con respecto a lo dispuesto en el presupuesto municipal, tuvo este año la desbordante presencia de muchos de ellos que coparon la barra del Concejo Deliberante.

Estaban los representantes del Sindicato de Trabajadores Municipales, encabezados por el Secretario General Antonio Gilardi, que no dejaron de expresar su enojo con la falta de información que la documentación enviada tiene con respecto al tratamiento del siempre espinoso tema del personal del municipio; desinformación que llama doblemente la atención si tenemos en cuenta que dicho item absorbe nada menos que el 52% del total de los ingresos previstos.

Diferentes sociedades de fomento, representando a Mar del Plata y también a Batán, desgranando la amarga queja que hoy las une en la desgracia: una política caprichosa por parte de la administración, en la que no están ausentes las amenazas y las sanciones para las que no se alinean detrás de la cuestionada titular de Asuntos de la Comunidad Stella Maris Marinier, aquella que salió eyectada de la Delegación de Sierra de los Padres denunciada por los vecinos por malos tratos y actitudes no siempre cristalinas. Parece que lo que por entonces aplicaba a una sola entidad -destrato y despotismo- lo ha ampliado ahora al resto de las sociedades de fomento del Partido.

Docentes reclamando por el pago del incentivo, retenido desde hace tres meses pese a que los fondos fueron depositados por la Nación en tiempo y forma, que exigían una explicación tan clara como contundente: porque el municipio se quedaba con dinero que no le pertenecía, ya que corresponde a cada uno de los maestros municipales. La exposición de la Secretaria de Educación del STM, Alejandra Ayek, fue de una contundencia y una dureza que dejó farfullando a los funcionarios del Ejecutivo, representado en la ocasión por el Secretario de Gobierno Alejandro Vicente y su par de Economía Hernán Mourelle.

Justamente el primero, involucrado sobre el final de la jornada en un verdadero escándalo al pretender la detención de un ciudadano que fuera de si lo había insultado desde la barra, fue blanco de todo tipo de cuestionamientos por los presentes. En tanto Mourelle, el super funcionario estrella de la gestión, dejó en claro que poco y nada conoce de la ciudad y que, al menos hasta el momento, carece de la mínima información necesaria para construir un instrumento del peso de un presupuesto destinado a regular la relación entre el estado y los ciudadanos. Si no se sabe donde se está y se desconoce de quien se habla…no es viable entablar una relación que lleve además consigo el compromiso democrático.

Tanto Vicente como Mourelle insistieron en no enviar la ordenanza complementaria, instrumento sin el que resulta imposible que los concejales puedan analizar los alcances de un presupuesto.

Y seguramente no lo hacen para ocultar un recorte de gastos que a simple vista aparece como brutal: si al Presupuesto 2017 le restamos lo que una inflación del 24% le quitó de valor real y al del 2018 le proyectamos al menos la previsión oficial de un 17% para todo el año, tendremos que entre uno y otro la pérdida constante llega al 41%.

Por lo que al enviado por la administración Arroyo para la aprobación debería ser del orden de los $10.200 millones, siendo apenas de $8.500 millones; justo el “recorte” de un punto anual del déficit que pronosticó Mourelle al llegar a la ciudad.

Lo que no estaría mal si no fuese que se ha elegido para lograrlo el salario de los trabajadores municipales, la quita de aportes a las sociedades de fomento -que en tantas áreas suplantan directamente al abandono de las obligaciones del municipio- las exenciones a clubes, sindicatos, comedores populares, salas de teatro independiente, cooperativas y tantas otras organizaciones de orígen social que brindan a sus socios y afiliados servicios que también abandona alegremente el estado.

Nada de esto fue atendido por los funcionarios, que allí estaban solo para poner la cara, hacer como que escuchaban, terminar lo antes posible el trámite…y si te he visto no me acuerdo.

La misma imagen que a nivel nacional vimos en el Congreso cuando en la Comisión de Presupuesto el oficialismo hizo correr para su firma el dictamen final, mientras ese dictamen aún estaba en debate. Escribanía pura.

Claro que a las pocas horas, cuando ese “acelerado” proyecto llegó al recinto, la ciudad casi arde en medio de violencia y conflictos. Lo que sirvió al menos para que una lúcida Elisa Carrió propusiese suspender el debate para buscar caminos que acercaran las posiciones.

¿Es qué nadie aprende jamás una lección en la Argentina?.