Urtubey y un fuerte desplante al intendente Arroyo

RedacciónEl gobernador pareció no encontrarse muy feliz con la presencia del intendente en el lanzamiento de la temporada invernal de Salta y lo dejó hablando solo en la mesa asignada.

Por estas horas no parecen muchos los que disfrutan de la compañía de Carlos Arroyo. Y es que Zorro Uno se ha convertido en lo que la jerga política llama «piantavotos» y los más jóvenes definen como alguien que «ya tiene el boleto picado».

Y el hombre, lejos de los tiempos en los que disfrutaba en desairar a la gobernadora, a sus ministros y hasta al propio presidente del país, busca ahora aparecer en cuanta foto sea posible, sobreactuando como nunca antes su carácter de jefe comunal, dueño de la escena o vaya a saber uno qué ensueño imaginado.

Ayer era el día en el que la provincia de Salta iba a presentar su temporada de invierno en la ciudad y el Torreón del Monje era el lugar indicado. No se sabe si ya estaba prevista la presencia de Arroyo o se trató de una gentileza de la dueña del lugar, agradecida por la excesiva buena voluntad que el jefe comunal ha demostrado hacia el emprendimiento, pero lo cierto es que al arribar Juan Manuel Urtubey no pareció tomar con mucho agrado la presencia del intendente y su compañera Susana Rivero que junto con María del Carmen Sarlo lo esperaban en la mesa central, junto al escenario.

Urtubey dialogó con la prensa (escuchar aquí algunas de sus declaraciones en el aire de Libre Expresión Radio):

Luego se acercó a la mesa en la que lo esperaban, saludó formalmente y esperó ser convocado al escenario, desde donde lanzó su propuesta turística, habló de su provincia y de su gente y….se evadió por el costado hacia la calle sin siquiera despedirse del azorado intendente. Tan sorpresiva fue la maniobra que el propio Ministro de Cultura, Turismo y Deportes de Salta Juan Manuel Lavallén, quien se había acomodado en la mesa principal, debió levantarse raudamente, sin siquiera despedirse de sus anfitriones, para seguir los huidizos pasos de su jefe.

Incómodo Arroyo se mantuvo en el lugar un rato más para luego emprender la solitaria retirada en medio de la distracción general y aprovechando la cola de un trencito de personas que bailaban al son del folklore salteño, aunque no logró que la actitud de Urtubey fuese uno de los comentarios centrales de la noche.

Tal vez haya aprendido que no es bueno aparecer donde no se ha sido invitado o, lo que le sería más útil, que quien hace de la soberbia la tarjeta de presentación de su momentáneo poder, suele recibir el desprecio como respuesta cuando este se evapora….

Por lo pronto…sería bueno que no elija Salta para sus próximas vacaciones.