UTHGRA: Un acto del Día de la Mujer que pecó de desmemoria

Redacción -Un homenaje a la mujer llevado a cabo por la conducción de la UTHGRA local terminó siendo lo contrario a lo que buscaron sus autoridades en un gremio signado por lo femenino desde hace décadas.

 

Durante el acto, la conducción de UTHGRA Mar del Plata, la primera en la historia del sindicato con 50% de cupo femenino, reconoció y distinguió la tarea de varias mujeres que «honran con su fuerza y su experiencia» a la gastronomía y la hotelería y «reivindican el rol de la mujer trabajadora».

En ese sentido es encomiable lo que el Secretario General Pablo Santín anunció al adelantar que trabaja en la implementación de una línea telefónica exclusiva para que las mujeres trabajadoras puedan denunciar, en forma segura y anónima, situaciones de violencia generadas en la gastronomía y la hotelería.

Pero hubo un voluntario olvido que, en el caso particular del sindicato gastronómico, no puede pasarse por alto…

Llamó la atención que en una organización que durante las últimas décadas fue conducida por mujeres, que además la convirtieron en una de las más modernas y pujantes de la sociedad, se ignorase a dirigentes como Mercedes Morro –que tomó en su momento un sindicato en crisis y lo potenció hasta niveles poco habituales en la actividad- o Nancy Todoroff que debió hacerse cargo de la seccional local en tiempos de crisis y de pandemia intentando mantener los servicios al afiliado cuando en otras organizaciones hermanas no podían hacer otra cosa que lamentarse y suspender los servicios básicos a su gente.

En el contexto de una elección general signada por las acusaciones y los señalamientos –algo que deberá tener su correlato en la justicia si los ganadores no quieren que el afiliado exija a la vuelta de la esquina pruebas claras de que aquello que les hizo direccionar su voto no fue tan solo un montaje- la nueva conducción perdió la oportunidad de realizar al menos un reconocimiento de género ante una realidad que habla de los gastronómicos con mucha más fuerza que el reiterado enunciado de ser “la primera en la historia del sindicato con 50% de cupo femenino”: la UTHGRA fue conducida por mujeres cuando ello no era un hecho habitual en la vida institucional argentina.

Si de rescatar trayectorias se trataba, la oportunidad de tender una mano amiga a los adversarios de ayer –máxime cuando gran parte del camino en la conducción pasada fue compartido por las autoridades de hoy– debió ser una señal de distensión hacia un futuro que hoy sigue estando plagado de acechanzas y mucho antes de lo pensado requerirá de una familia gastronómica unida, aunando experiencias y tratando de fortalecer lo mucho de bueno que hizo la administración saliente y ojalá pueda continuar la que se hizo cargo, por decisión de los afiliados, hace apenas unos meses.

La elección terminó, los votos definieron el lugar que a cada uno le toca y los rencores personales y las diferencias políticas deben dejar ahora paso a la posibilidad de integrar lo mejor del pasado con lo deseable del futuro. Y hacerlo en un país en el que las representaciones gremiales van a sufrir los embates de los nuevos tiempos y en un sector que estará especialmente jaqueado por la precariedad laboral y los abusos de una patronal que, a veces buscando sobrevivir y muchas otras tan solo la ventaja, necesitará tener frente a si una dirigencia unida y organizada para combatir los abusos.

Hoy pudo darse un paso adelante y quienes tuvieron esa posibilidad no supieron ver o comprender lo importante de deponer enconos y reconocer mujeres que dedicaron una vida a hacer crecer a la UTHGRA Mar del Plata y sostenerla en la peor crisis que vivió la actividad en las últimas décadas.

Y vaya si lo consiguieron…