VIVIR EN VENEZUELA

El dólar oficial ronda los BsF 35.000 (bolívares) y el paralelo llegó este sábado a los BsF 500.000. Desabastecimiento, moneda sin valor y la aventura diaria de vivir. Y todo en dictadura…

No hay efectivo. Los billetes carecen de todo valor. Ayer un café costaba 200 mil bolivares en cualquier confitería de Caracas.

Todo se paga con tarjeta o transferencia; nadie acepta ni quiere bolívares billete.

Cuestan los jugos de naranja en la playa , 100 mil bolívares el vaso y también hay que comprarlos con transferencia porque no tienen punto de venta que los obligue a utilizar efectivo.

Como telón de fondo la gente sigue emigrando desesperadamente a cualquier país. Médicos, ingenieros, gente sin oficio, todos juntan plata para irse. Muchas veces 20 familiares cotizan para comprar el pasaje del migrante, aunque sea por tierra, a Lima y solo de ida. Una vez allí se verá como continuar…

Argentina es uno de los destinos preferidos y en los últimos cinco años la llegada de venezolanos creció en un 1600%. Solo en enero arribaron 10.000 nuevos emigrados.

Los precios de los bienes, muebles e inmuebles, están destruidos. Hay departamentos de 2 ambientes desde 5 mil dolares en Playa el Agua, el nombre de una playa y desarrollo turístico más famoso de la Isla de Margarita, uno de los lugares más bellos y exclusivos de Venezuela.

Un auto mediano de apenas 6 años de antigüedad se puede comprar a  U$S 3.000, un 15% de lo que costaría en el mercado argentino.

El desabastecimiento sigue siendo critico y lo que se importa se hace a precio de dólar paralelo lo que hace que el valor  sea astronómico para los que ganan en bolívares.

Ir a un supermercado es observar que la gente lleva apenas dos o tres productos. Una bolsa con alguna verdura y tal vez algo más que pueda encontrar. Doloroso.

En marzo la inflación fue del 85 % y ya tiene un 860% acumulado en los 3 primeros meses. La aceleración hace que la proyección sea cercana al 100 mil por ciento para todo 2018. El principal problema del 80 % de los venezolanos es saber que hará para comer al mediodía.

Entonces con bonos de 1 dolar por familia Maduro compra a 5 millones de familias todas las semanas . Así piensa ganar las próximas elecciones.

Todo bajo la mirada feroz de una dictadura militar en la que el propio Nicolás Maduro se ha vuelto tan solo el mascarón de proa. Los jerarcas del Ejército Bolivariano saben que se acerca la hora del final y solo ganan tiempo para sacar sus riquezas del país con la esperanza de ponerlas a salvo.

Mientras la Cumbre de las Américas, con Mauricio Macri como gran protagonista, avanzó como nunca en la condena a la situación venezolana, vivir en ese país se ha vuelto un calvario al que muchos ya parecen acostumbrarse.

El que tiene familiares afuera y puede recibirlos con alguna frecuencia -ir hoy a Venezuela puede ser más barato que pasar unos días a 500 km de la propia casa- logra reabastecerse y, como nos decía un argentino que allí reside, “recibir pan y guardarlo frizado durante meses” o reaprovisionar la despensa o hacerse de algunos dólares que automáticamente los convierte casi en millonarios.

Y así, entre miseria, miedos y estrategias de salvamento personal, quienes viven en Venezuela hacen de cada día un juego de oportunidades y postas desgarradoras. Subsistir se parece muchas veces a hacer malabarismo con naranjas en una esquina a cambio de alguna moneda.

Hasta que se caiga una y nos demos cuenta que eso no es vivir…