Y en este rincón…los pibes reparten mandobles a su gusto

Redacción Tal vez deberían decirle a los chicos K que la corten con los berrinches. Peleas, operaciones mediáticas, acusaciones y torpezas. Pero…¿alguien quiere frenarlos?, ¿alguien puede?.

El ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, se enfureció con el intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro (Frente de Todos), un hombre venido del vecinalismo que hoy integra el grupo de alcaldes dialoguistas que suelen recostarse en la figura presidencial, a quien acusó de interesarse sólo por los negocios inmobiliarios.

Berni quiso ingresar al centro de monitoreo de esa ciudad del norte de la provincia después de presenciar un intento de robo en una de las calles del centro. Tras auxiliar a la víctima fue a ver las grabaciones de las cámaras de seguridad para intentar dar con el delincuente. Sin embargo, en esa dependencia municipal le prohibieron el ingreso.

«Evidentemente en Zárate, si no es un negocio inmobiliario, no parece importar. Al intendente no parece importarle ni la salud, ni la educación, ni la seguridad. Es una vergüenza», lanzó Berni furioso. Otro escándalo envuelve al polémico funcionario.

El ministro de Salud bonarense, Daniel Gollán, otra figura cercana a la ex presidente y a su hijo Máximo y como el propio Berni colocados «a la fuerza» por La Cámpora en el gobierno provincial, afirmó que la ciudad de Buenos Aires es el principal foco de contagio de coronavirus en el país. Lo hizo al publicar un mapa del AMBA con el territorio porteño destacado y el siguiente mensaje: “Queda claro dónde está el mayor riesgo de irradiación” sostuvo en claro señalamiento al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y su política sanitaria. El rechazo fue de tal magnitud que el propio presidente debió intervenir en apoyo al hombre de la CABA que, justo es reconocerlo, instruyó a sus funcionarios a no entrar en debates que nada aportan a las soluciones que por estas horas todos buscan.

El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, ignoró la «sugerencia» que le hizo el propio Máximo Kirchner desde el Congreso y ratificó el acuerdo de suspensiones con rebajas salariales en la multinacional Mondelez.

El miércoles pasado, durante la sesión en Diputados,  le pidió a Moroni que revea el aval a ese acuerdo. «Mondelez, fábrica de alimentos, puso a los trabajadores a producir golosinas bajo el paraguas de ‘industria alimenticia y servicio esencial’, se stockeó todo lo que pudo bajo el valor actual para venderlo vaya a saber cuándo, y le baja el sueldo a los trabajadores suspendiendo la actividad. Equivocadamente, el Gobierno le homologó ese acuerdo«, criticó.

«Espero que se corrija. No tengo problemas en decir esas cosas. No me quiero arrepentir de defender a los que tenemos que defender. No puede ser que siempre ellos sean los primeros», advirtió el hijo de la vicepresidenta.

Por estas horas se descuenta la salida de Moroni del gabinete para que su lugar lo ocupe alguien cercano al titular de La Cámpora que no sería otro que el todo terreno Héctor Recalde (h) quien fuera titular de Aerolíneas Argentina durante el gobierno de Cristina.

También los «chicos malos» van por la cabeza del presidente del Banco Central, Miguel Pesce quien viene siendo fuertemente cuestionado por la ex presidenta. Claro que en este caso Cristina resolvió la cuestión con sello propio: cajoneó en su despacho el pliego de designación formal del economista y allí se quedará hasta que Alberto resuelva su situación. «Pero que se va, se va» repetían en las cercanías de Máximo al mismo tiempo que apuntaban al Central como responsable de la lentitud con la que se están otorgando los créditos para la reactivación de empresas.

Todas estas nuevas peleas estelares se suman a las ya conocidas con los intendentes del conurbano -que entre round y round tienen un minuto de descanso para encarar entre todos al jaqueado titular de la CABA-  y también en el persistente asedio que llevan adelante con el jefe comunal local Guillermo Montenegro al que han convertido en objetivo de mediano plazo. Todo para favorecer las expectativas de Fernanda Raverta a la que ya colocaron en la ANSES tras propinar severo KO a quien era hasta entonces su titular Alejandro Vanoli.

El fuerte crecimiento en imagen positiva del hombre de Juntos para el Cambio en General Pueyrredón lo ubica en el centro del combate perpetuo de los camporistas, dispuestos a ganar el distrito a como de lugar en las próximas elecciones.

Peleas por aquí, mandobles por allá y un sostenido avance hacia la confrontación que, según si singular mirada, les dará más poder y más territorio. Y al parecer avanzan más rápido que el virus y nadie atina o intenta frenarlos.

¿Son ellos mismos o representan la punta de lanza de un proyecto más ambicioso hacia destinos superiores?. Parece que no hará falta mucho tiempo para que podamos tener una respuesta…