Zonas liberadas, drogas, prostitución y complicidad política

En la zona de Mar del Plata en que conviven la jefatura de la policía provincial, la federal y los tribunales,  reina la droga, la violencia y la prostitución sin que nadie intervenga para evitarlo.

No hace mucho LIBRE EXPRESIÓN denunció la instalación de una zona liberada a la prostitución y a la venta de drogas que sugestivamente abarcaba inmediaciones de la jefatura de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la sede de la Policía Federal y los Tribunales Departamentales (Ver.: Prostitución, droga y corrupción en Mardel: volver a los 80) y que no era perseguida ni denunciada por las autoridades. En aquella ocasión hablábamos del hartazgo de los vecinos, el temor generalizado que el crecimiento de los ilícitos representaban y nuestra sospecha de que se repetían mecanismos de complicidad que ya eran habituales en décadas anteriores: frente a la queja de los perjudicados por la presencia de «zonas rojas» en Mar del Plata, la histórica cobertura institucional del narcotráfico y la prostitución «arrimaba» a su área de influencia el negocio para cuidarlo y protegerlo.

En las últimas horas vuelven a producirse hechos que por lo violentos y reiterados despiertan nuevamente la indignación de quienes padecen noche a noche el precio de la impunidad y la complicidad oficial. Un violento robo a escasos metros de la Departamental de la fuerza provincial, con los delincuentes escapando en contramano en la cara misma de la policía y los vecinos debiendo intervenir en defensa de las víctimas, muestra a las claras el punto al que se ha llegado y el poco interés de las autoridades en resolver una cuestión perfectamente localizada en tiempo y espacio.

Paralelamente los vecinos de la zona nos hacen llegar fotos de cantidad de drogas, aparentemente cocaína, que quedan esparcidas en el suelo cuando se generan peleas y tironeos entre prostitutas y travestis dedicados a su comercialización y clientes violentos que pretenden apropiarse de la misma.

 

Restos de cocaína esparcidos en la vereda

-¿La hora del poder político?-

Cuando las autoridades policiales y judiciales hacen la vista gorda frente a un problema que involucra la seguridad ciudadana e incluye delitos como el narcotráfico y la trata de personas, es llegada la hora de que el poder político de la ciudad tome cartas en el asunto.

¿Es qué los concejales -representantes del vecino marplatense- no conocen la realidad de esta zona liberada?…

¿Es qué la Secretaría de Seguridad del municipio no tiene información ni recibe denuncias acerca de lo que está ocurriendo en una zona central de la ciudad, a metros del centro comercial más importante de Mar del Plata y en un lugar frecuentado por miles de personas que viven allí o nos visitan?.

La sensación es que nadie quiere hacer nada y que un manto de complicidad y silencio se extiende, como hace varias décadas, sobre un negocio en el que las complicidades institucionales ya son inocultables.

Si hasta se ha llegado al disparate de que desde el propio gobierno de la provincia de Buenos Aires se permitieron dar consejos para un consumo más seguro de estupefacientes, lo que motivó la indignación de la población y que el abogado marplatense Marcelo Zarlenga pidiese el juicio político del ministro Kreplak por ser el responsable.

Mientras la sociedad, atónita e impotente, pierde día a día confianza en sus dirigentes y esperanzas de que el narcotráfico no termine siendo el ganador de esta desigual y agobiante batalla.

Mar del Plata, en el corazón de su zona comercial y asiento de tribunales y fuerzas de seguridad, es un ejemplo del grado de corrupción que se ha instalado en la Argentina con la voluntad de quedarse para siempre al amparo del poder.