Carrancio y una explicación que oscurece más las cosas

RedacciónEl concejal de Crear, que intentó una maniobra de presión sobre el intendente y solo logró hacer naufragar un proyecto útil para la ciudad, busca una explicación que nadie puede creer.

 

«Yo te puedo explicar…no es tan así» fue el grotesco pretexto que Alejandro Carrancio quiso comenzar a desarrollar ante el llamado de un intendente que se limitó a recordarle que había pasado una línea de no retorno.

«No hay nada que explicar. Mañana quiero en mi escritorio las renuncias de los funcionarios de tu espacio y espero que también presentes la tuya al bloque» fue la única respuesta que recibió.

Y es que si bien se descontaba la abstención del hombre de Lucas Fiorini en la comisión que trataba el pliego del transporte, se descontaba que con esa postura el expediente igualmente llegaría al recinto y ahí, acuerdos mediante, podría haber posibilidades de defenderlo. Pero el voto negativo lo enviaba a archivo y ello demostraba una actitud destructiva y desleal con el bloque que hasta ese momento lo contenía.

Lo que el jefe comunal no pudo, ni quiso, perdonar es la actitud solapada de Carrancio. Porque él había comprometido esa abstención y a último momento cambió el sentido de su voto y le asestó un duro golpe al oficialismo.

¿Qué había ocurrido?…

A sabiendas de que sus posibilidades de renovar la banca en el Senado bonaerense Fiorini intentó vanamente negociar con sus hasta ahora socios de Juntos por el Cambio, pero la respuesta fue tajante: «game over». 

Buscó entonces contactos con el Frente de Todos y, el sábado por la noche, recibió de boca de la propia Fernanda Raverta la promesa de un lugar en el directorio del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Claro que la condición era una y no negociable: complicar todo lo que fuese posible el gobierno de Montenegro, quitarle la posibilidad de disfrutar de una mayoría casi automática y generarle además un conflicto político que sirviese para desgastarlo.

Y Carrancio, que durante todo este tiempo se probó el traje de protagonista y hoy sabe que que su papel es de reparto, tuvo que hacer lo que le fue ordenado: romper la palabra empeñada y hacer de Caballo de Troya del ravertismo en el bloque del oficialismo local.

Esta mañana, por medio de una lacrimógena carta en la que jura que todo lo hecho fue por «mi compromiso con quienes depositaron su confianza votándome como representante me llevó a tomar la decisión tal cual lo hice», el edil trató de mostrar que su partida fue por propia voluntad y no por el ultimátum del intendente Montenegro. Y tal vez, al afirmar que seguirá trabajando en el espacio de Juntos por el Cambio, esté poniendo en evidencia que allí adonde se dirige ahora su jefe…no hay lugar protagónico para él y solo le queda la esperanza de acompañar, dos pasos atrás, lo que otros decidan.

Poco premio para este heredero de Borocotó que quedará por siempre incorporado a la historia legislativa local como «el que se fue sin que lo echen…y nadie lo llamó para que vuelva».

En fin, historias diminutas de pago chico…