Macri: entre la dureza en política exterior y el optimismo electoral

El silencio de los líderes de Sudamérica ante la condena de 13 años de cárcel para el opositor venezolano Leopoldo López puede acabar si Mauricio Macri gana las elecciones argentinas.

El principal candidato de la oposición, líder del frente Cambiemos, ha prometido en una conferencia de prensa con corresponsales extranjeros acreditados en Buenos Aires que si llega a ser presidente exigirá a Nicolás Maduro la libertad inmediata de Leopoldo López. Y si no lo logra, como es previsible, Macri pedirá una reunión de los países del Mercosur, grupo al que pertenece tanto Argentina como Venezuela, “para reclamar que se aplique la cláusula democrática que está recogida en el acuerdo de Mercosur”. “Lo tenemos muy claro, Maduro debe respetar las libertades”, insistió Macri.

Hasta ahora, incluso países gobernados por personas muy alejadas de Maduro habían mantenido un claro silencio y se limitaban a señalar su respeto a la justicia venezolana. Cristina Fernández de Kirchner siempre ha apoyado tanto a Chávez como a Maduro.
Macri, que entra ya en la fase definitiva de la campaña y necesita al menos romper la barrera del 30% si quiere que haya una segunda vuelta, también se mojó claramente en algunas cuestiones económicas, en especial la del cepo cambiario, esto es la limitación que existe en Argentina para comprar dólares y el control del tipo de cambio, lo que provoca un mercado paralelo y complica mucho las inversiones extranjeras, según todos los expertos.
La gran discusión política pasa por la capacidad de Scioli de alejarse del kirchnerismo y dar un giro

Macri compareció con el principal referente de su equipo económico, Rogelio Frigerio, que dejó claro que su intención es eliminar el cepo desde el primer día. “Vamos a hacer de Argentina un país normal, sin inflación, sin cepo, con crédito”, aseguró Frigerio mientras Macri prometía que el primer país que visitará como presidente será Brasil para recuperar una relación muy deteriorada.

Scioli ha insistido en varias ocasiones en que él no va a dejar el tipo de cambio libre, esto es que de alguna manera va a seguir la línea de la política económica del kirchnerismo.

“El 60% de los argentinos quiere un cambio y hay un 55% que dicen que ellos podrían votar a Macri, hoy no hay un problema de apellidos ni de todos los ataques que han hecho desde el Gobierno”.
El entorno de Macri explicó después que el 35% de los argentinos deciden su voto en los últimos 10 días, por lo que la batalla de verdad empieza ahora. La clave para ellos pasa por lograr arrebatarle votos a Sergio Massa, el tercero en discordia, que resiste en un 20% y está complicando el crecimiento de Macri.

Scioli mientras tanto mantiene su campaña basada en no acudir al único debate presidencial y concentrarse en movilizar el aparato territorial peronista y buscar el apoyo de los líderes de la izquierda latinoamericana. La semana pasada lo respaldó Evo Morales, antes Lula da Silva y mañana recibirá el apoyo del uruguayo Pepe Mujica, que viaja a Buenos Aires para reforzar las opciones de Scioli.