Una foto y una ley, las claves de la semana

(Escribe Hernán Sánchez) – Una cuestión formal y una imagen premeditada concentraron la acción política de la semana, aunque sólo fueron dos puntas de un iceberg cuyo volumen puede alcanzar grandes dimensiones

El interrogante que se desprende de la Ley Impositiva por un lado; el efecto en el panradicalismo del encuentro entre Sergio Massa y Gerardo Morales por el otro

 

La ley

Daniel Scioli mandó a la Legislatura sus proyectos de Presupuesto y de Ley Impositiva, y la oposición ya empezó a mostrar objeciones para acompañar esas normativas, con las cuales se cerrarán las discusiones legislativas importantes de la presente temporada. Al unísono, Sergio Massa, preocupado por recuperar agenda, apuró una foto ya pactada con el radical Gerardo Morales y desató la tormenta en el FAUnen, además de disparar una alerta en el macrismo.

Por encima de las cuentas preliminares, el oficialismo bonaerense cerró el presupuesto arriba de los 246 mil millones de pesos, y sin pauta salarial como ya se ha hecho costumbre. El incremento del 36% respecto a la estimación de gastos para 2014 supera con holgura la inflación reconocida por el Indec, pese a que en Provincia aseguraban que no iba a trasvasar ese índice. También se dijeron en la previa algunas cosas que terminaron cambiándose sobre la marcha, como por ejemplo la modalidad del aumento en el inmobiliario urbano y rural.

El propio Scioli había prometido no subir la presión tributaria, y, más aún, desde su gobierno aseguraban hasta hace un par de semanas que se evitaría realizar un revalúo de los valores fiscales, y que el incremento impositivo saldría de variar las bases imponibles y las alícuotas. Pues bien, el promedio del revalúo fiscal es del 10%, y con la modificación de la alícuota el aumento de los impuestos a los bienes personales se nivela en un 30%.

Volvamos al punto del incremento impositivo. A toda furia, y sin que aparezcan posibles contratiempos de ningún tipo, por la suba de los inmobiliarios urbano y rural la Provincia recaudaría poco más de 3.000 millones de pesos. ¿Vale la pena entonces correr el riesgo de pagar el costo político cuando el beneficio es tan ínfimo en relación al volumen del presupuesto? La respuesta parece obvia. A menos que Daniel Scioli esté frente a otra muestra de lealtad incondicional y haga, otra vez, los deberes de acuerdo al pedido de la conducción política del FpV y las urgencias de la caja nacional.

En este contexto, los ruralistas amenazan con hacer medidas de fuerza y en la Legislatura ya comenzaron las discusiones. Otra vez, el Frente Renovador aparece como el más difícil para lograr un consenso que le permita a Scioli tener presupuesto en su último mandato. En este caso, también es dudosa la conveniencia para la oposición de dejar al Gobernador sin presupuesto y otorgarle el manejo discrecional de 66.000 millones de pesos, que es la diferencia entre el que quedaría como prorrogado y el enviado al Parlamento.

Se vienen semanas moviditas en ese sentido, con muchas chicanas y cuestionamientos sobre algunos ítems, tanto del Presupuesto como de la Ley Impositiva. Hasta ahora, el iceberg sólo mostró en superficie un mínimo porcentaje de su verdadera dimensión.

La foto

También hay mucho más debajo del agua de lo que se muestra en el acercamiento de Sergio Massa con un sector del Frente Amplio Unen que, dicho sea de paso, parece más cerca de la disolución que de la consolidación.

Si la propuesta de integrarse a Mauricio Macri, alentada desde un sector del radicalismo, generó desde el primer momento un gran revuelo en el espacio filoradical, ni hablar del desconcierto que para muchos significó la foto del líder del Frente Renovador con el senador jujeño. Desconcierto que, por cierto, adquiere la certeza de que así como están las cosas el FAUnen tiene el futuro demasiado comprometido.

Lo cierto es que la reunión entre el diputado de Tigre y el senador por Jujuy alcanzó la repercusión que Massa esperaba. Desde el propio entorno del tigrense reconocieron que es muy difícil retener la agenda, sobre todo con un gobierno nacional demasiado concentrado en recuperarla enseguida.

No fue casual el encuentro, ni mucho menos. Hace tiempo que la foto estaba convenida para cuando hiciera falta. Las encuestas de las últimas semanas llevaron preocupación al massismo; no porque Massa haya caído demasiado, sino por el crecimiento en poco tiempo de Mauricio Macri.

¿Y qué mejor para golpear al enemigo que ganarle su propio campo de batalla? Por eso el tigrense salió a la conquista de radicales, como Macri lo hace desde hace varios meses. Eso apuró la foto con Morales, que en principio iba a aparecer en los primeros días de diciembre.

La vertiginosidad de la política de nuestros días le exige a la cúpula del FAUnen empezar a tomar decisiones, antes que los soldados se dispersen y deban ir a la batalla demasiados disminuidos y sin chances. El panorama actual es que mientras algunos piensan en la heroica de ir solos con la boleta del FAUNen, otros alientan la alianza con Macri. Desde la última semana, son cada vez más los radicales que ven en Massa un posible aliado.

Los intendentes radicales, y aquellos que defienden espacios de poder, son quienes más bregan por la alianza con alguno de los candidatos no oficialistas. Y en uno de los lugares donde más se hace carne esa expectativa es la provincia de Buenos Aires.

La guerra entre Massa y Macri por la conquista de radicales desencantados y preocupados por la falta de definición de la cúpula, está en pleno auge. El FAUnen se convirtió en un preciado botín para dos de los tres principales postulantes a la presidencia. Queda por develar si alguno de los dos logrará llevarse boinas blancas a su lado y cuántas consigue. También debe develarse si el radicalismo vuelve a quebrarse o resiste como un junco, que se doble pero siempre sigue en pie.