El escultor argentino Ricardo Sacco que se formó en Mar del Plata y ahora vive en Mallorca, volvió de visita a los pies del tradicional monumento creado por Emilio Manescau con quien compartió aquella etapa clave de creación de un símbolo del Puerto marplatense.
Sacco forjó su vocación como artista en la ciudad de Mar del Plata, donde vivió y disfrutó cada momento de su juventud con la libertad de divertirse, formarse como profesional del arte y crecer como persona.
Los caminos de la vida lo llevaron a emigrar. Hoy radicado en Mallorca, aprovecha cada vez que puede para volver a Argentina y recordar viejos tiempos con amigos en «La Feliz» y en cada rincón de su país donde pasó buenos momentos.
En aquella Mar del Plata, ese joven escultor admiraba al respetado Emilio Manescau, ideólogo del imponente Monumento a San Salvador, Patrono de los Pescadores, ubicado en la punta de la escollera sur. Su cercanía con Don Emilio le permitió ser parte de un tiempo maravilloso de concepción de una obra emblemática para la ciudad.
Entre sus numerosos trabajos se destaca su tarea en la restauración del hotel Llao LLao de Bariloche, la decoración de la casa del pianista y compositor Mariano Mores y amplia experiencia en distintos países del mundo. Pero aquel tiempo en el que se erigió el mal llamado «Cristo de la Escollera Sur» quedó marcado a fuego.
A la hora de evocar esa época irrepetible, Ricardo Sacco compartió sus sensaciones en el programa «Un Lugar en el Mundo» de Radio Brisas: «Fue algo bellísimo. Don Emilio fue un maestro de la vida. Tenía una sencillez y una calidad para hacer sus cosas que es propia de un gran artista. Fue un gusto compartir lo del San Salvador. Tuve la oportunidad de ser el que hizo los cimientos de la obra. Le di el posicionamiento y el lugar en esa preciosa Escollera que es otra obra de arte que tiene que ser patrimonio mundial».
Emocionado por el recuerdo, agregó: «Yo era un colaborador. El maestro era Don Emilio. Y era difícil trabajar en la Escollera. Todo pescador lo sabe. Era otra época. Estoy encantado que hayan tratado de dignificarla. Recuerdo que para lo que fue la primera parte los pescadores donaban cajones de pescado para la obra. Fui varias veces personalmente a la Sagrada Familia a buscar las colaboraciones que ellos nos emitían. Es una obra del pueblo pescador. Hay mucha gente anónima que quizás ni sepamos que tienen un trocito de cemento de esta obra».
En un tramo de esta enriquecedora charla, Sacco destacó la gran importancia que tiene el Monumento a San Salvador al afirmar que «una escollera de más de 3.000 metros es única en el mundo. Lo majestuoso que es eso. Es un monumento sobre otro monumento. Mejor lugar que ese no hay. Más viajás, más conocés y más te das cuenta del privilegio que tienen los marplatenses de tener este monumento».

Escuchá la nota con Ricardo Sacco en diálogo con Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo


