Cuando ya es imposible esconder la realidad

La central que conduce Caló reconoce una diferencia de entre seis y diez puntos entre la inflación real y los aumentos logrados en paritaria. Tensiones con el gobierno.

tonio Caló hace cuentas y cruza números de manera imaginaria. Para él, como para el resto de los dirigentes que lo acompañan en la CGT oficialista, los aumentos salariales promedio de 2014, que rondarían entre un 28% y un 30%, quedarán por debajo de la inflación anual. Estiman que el poder adquisitivo real del salario caerá entre seis y diez puntos ante la suba de los precios.

Es decir que para el sindicalismo que comulga con la Casa Rosada las paritarias no alcanzaron a la inflación. El veredicto no cambia ni siquiera si la comparación se traza con las mediciones oficiales, que mensualmente arrojan porcentajes más bajos que los de las consultoras privadas o el del control que realizan legisladores de la oposición.

«Estamos preocupados no por lo que está pasando ahora, sino por lo que pueda venir. Por ejemplo, qué va a pasar en marzo con las paritarias, estamos preocupados por eso. No sabemos cuál va a ser el piso y cuál va a ser el techo», advierte Caló sobre la incertidumbre que guía la pauta salarial de 2015.

A la espera de alguna definición vinculada al impuesto a las ganancias, la CGT de Caló se reunirá el jueves por última vez en el año con la mira puesta en lo que pasará dentro de unos meses. «La negociación salarial que viene será el talón de Aquiles del despelote. En mi caso, perdimos seis o siete puntos del poder adquisitivo y pensamos recuperarlo en la próxima paritaria», dice un jerárquico de la central que negocia salarios con el Estado nacional.

Las dos negociaciones salariales que abrirán el debate en 2015 están aún condicionadas por lo que se resuelva durante el último mes de 2014. Sin posibilidades de reabrir su paritaria, los colectiveros de la UTA y los bancarios pujan por una compensación por Ganancias y por el alza de precios. Ambos gremios están en conflicto y amenazaron con medidas de fuerza para diciembre. Los dos sindicatos buscarán imitar el acuerdo de este año: negociar en enero una suma puente para sellar el porcentaje del aumento anual en marzo o abril, con un escenario tal vez más claro y menos turbulento.

La Federación de Trabajadores Aceiteros solía inaugurar también el calendario de paritarias. Pero en 2015 negociará en abril porque este año firmó un aumento del 38,7% de marzo a marzo. Por el primer trimestre de 2014, en el que la inflación se disparó mucho más que en los meses siguientes, obtuvo un pago adicional de $ 2000. «Tenemos que calcular cuánto perdimos para saber cuánto vamos a pedir», dice Matías Cremonte, asesor legal de la federación.

DOCENTES, UNA PARITARIA CLAVE

Un sector que adelantaría su discusión sería el de los docentes de gremios nacionales, quienes exigieron hace un mes renegociar salarios antes de 2015. Pero eso no sucederá. Alberto Sileoni, el ministro de Educación, tenía previsto reunirse de manera preliminar en diciembre, aunque las negociaciones formales ya habrían sido agendadas para fines de enero, teniendo en cuenta que el ciclo lectivo comenzaría el 2 de marzo. Participarán del debate salarial los cinco gremios de alcance nacional: la Ctera (alineada a la CTA oficialista, de Hugo Yasky) y el Sadop, UDA, AMET y CEA, todos ellos vinculados a la CGT oficialista, que encabeza Caló.

«La paritaria será muy conflictiva si antes de sentarnos a discutir el Gobierno no equipara el básico de los docentes al salario mínimo vital y móvil», condiciona Sergio Romero, líder de UDA y secretario de políticas educativas de la CGT oficialista.

A partir del 1° de enero de 2015, el sueldo básico de los docentes, que es de $ 4400, quedará por debajo del salario mínimo, que por entonces alcanzará los $ 4716. «Nosotros jamás nos guiaríamos por las cifras del Indec. La inflación anual, según un estudio propio, es del 41% y firmamos una paritaria por el 29; el salario cayó 12 puntos. Intentaremos recuperarlo», asegura Romero.

El panorama no difiere demasiado en el sindicalismo opositor. Jorge Sola es quien lidera las mediciones en la CGT de Hugo Moyano. Según el dirigente del seguro, la inflación total de 2014 rondaría entre 38% y 39%, lo que provocará una caída en el poder adquisitivo de los salarios, ya que son muy pocos los sindicatos que acordaron en paritarias una suba de estas características.

«Depende del nivel salarial de cada actividad, pero ya hubo una caída del poder adquisitivo del salario del 3% al 5%. Por eso, el bono de fin año o cualquier compensación extra permitirá corregir la inflación o los descuentos sufridos por el impuesto a las ganancias», opina Sola.

Una postura más radical exhibe el sindicalismo clasista, ligado a la izquierda. «Si no dan un bono de emergencia como compensación y si no se reabren las paritarias, en mayo los gremios pedirán aumentos del 60%», pronostica Néstor Pitrola, gremialista gráfico y diputado nacional por el Partido Obrero.

A contramano de lo que afirman los sindicatos, tanto los oficialistas como los opositores, el Ministerio de Trabajo divulgó hace un mes un informe en el que asegura que el incremento de los salarios superó la suba del índice de precios al consumidor (IPC). Es decir que para Carlos Tomada, en términos lúdicos, las paritarias de 2014 le ganarán o empatarán con la inflación.

EL CALENDARIO SALARIAL

Diciembre. Los gremios que no acordaron un plus salarial en su paritaria pujan por un bono de fin de año. Negocian la UOM, camioneros, la Uocra y estatales, entre otros

Enero. La UTA y los bancarios abrirán las paritarias: apuestan antes a obtener una compensación por la inflación y por las quitas por Ganancias

Febrero. Las dos negociaciones principales son las de docentes y ferroviarios