Un argentino en Bélgica al rescate de Eduardo Rovira

El contrabajista argentino radicado en Bélgica, Ariel Eberstein, destaca la figura olvidada del bandoneonista Eduardo Rovira con su banda Sonico que recrea el repertorio del denominado “El otro Piazzolla” del nuevo tango.

Lejos de querer contraponer la trayectoria del popular Astor Piazzolla a la del menos conocido Eduardo Rovira, el músico argentino Ariel Eberstein ideó en Bruselas un proyecto musical ambicioso que propone poner en relieve la ecléctica producción artística de Rovira para fortalecer el invalorable legado cultural argentino que dejó el tango.

Una vez instalado en Bélgica tras vivir un tiempo en Austria, Eberstein se unió a talentosos músicos de Europa para crear Sonico, una agrupación de tango con las composiciones del bandoneonista y arreglador Eduardo Rovira, contemporáneo del genial Astor Piazzolla.

Ariel es músico de formación clásica que fortaleció su vínculo con el tango cuando se convirtió en inmigrante. Con la ilusión de desembarcar en Argentina con el proyecto en 2018, el contrabajista de Sonico aseguró que “la intención es mostrar que existió otra vanguardia que lideró Eduardo Rovira”. Y en ese sentido agregó: “No planteamos este proyecto en un marco de confrontación. A los argentinos nos falta conocer una parte de nuestra historia y esto nos suma”.

sonico

Sonico es una fusión de nacionalidades con músicos de distintos orígenes unidos por la mismas inquietudes por el tango.  “Con mi pianista hablo en flamenco porque ella es del norte de Bélgica, con mi guitarrista habló en francés, con el bandoneonista que es francés, pero hijo de papá chileno, hablo español y con el violinista en inglés porque es norteamericano. No tenemos una lengua en común pero lo que nos une es que somos todos gente interesada por el tango”, afirmó Eberstein como líder del proyecto.

En diálogo con la periodista Florencia Cordero en el programa Un Lugar en el Mundo de Radio Brisas de Mar del Plata, Ariel Eberstein habló de su historia de inmigrante argentino en Bruselas, se animó a comparar rasgos distintivos de Piazzolla y Rovira, además de compartir la música de Sonico en una charla imperdible.